Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Iberostar Tenerife sigue sufriendo su peor crisis de resultados en la Liga Endesa desde hace años, encajando este domingo la sexta derrota consecutiva en la competición, para salir de los puestos de play off que ha llevado ocupando durante casi todo el curso, coqueteando incluso con la cuarta plaza.
El Real Madrid fue un muro casi infranqueable para los de Txus Vidorreta (82-91), aunque a pesar de verse hasta 20 puntos por debajo (41-61), tiraron de raza para meterse de nuevo en partido en el decisivo con un 10-0 parcial (69-77) que hizo creer en el milagro final, al grito de “¡Sí, se puede!” de un abarrotado Santiago Martín.
El 37-53 sumado entre el segundo y tercer cuarto parecía definitivo, pero en un alarde de carácter, intensidad defensiva y agallas, y empujados por su público, los insulares llegaron a ponerse a solo seis puntos de los capitalinos (77-83) a falta de menos de tres minutos, pero Facundo Campazzo con el 15º triple de su equipo, sentenció (77-88, a 1’42” del final)
A pesar del triple inicial de Brussino, el Real Madrid se pondría pronto por delante (3-8, 2’) con dos de Rudy Fernández, y un mate de Tavares. El acierto exterior blanco y el poderío dentro de la zona de Tavares, forzó al primer tiempo muerto de Vidorreta (5-13, 4’).
Mejoró Iberostar Tenerife cortando el estirón visitante (12-17, 7’), apretando en defensa y moviendo por fin el balón con fluidez en ataque. Una antideportiva innecesaria de Randolph sobre Abromaitis, acercó todavía a los insulares (16-17, 8’) empujados por un Santiago Martín que también jugaba el partido. Lo bordó Gillet desde la esquina para firmar un 11-0 parcial (19-17, a 1’21”) con el que Pablo Laso se vio obligado a frenar la sangría.
Pero hasta la fortuna sonrió a los locales con una ‘papa’ de tres de Davin White (22-19), neutralizada por un nuevo triple visitante, el quinto, este de Taylor, para dejar en tablas el primer acto (22-22).
Gustavo Ayón y Trey Thompkins lideraron la salida en tromba del Real Madrid en el segundo cuarto, enlazando un 2-12 parcial (24-34, a 7’13” del descanso) que de nuevo tuvo que intentar detener Vidorreta. El trabajo de los primeros diez minutos se había esfumado en menos de tres.
Intentaron los aurinegros enchufarse con un mate en la cara de Sebas Saiz sobre Ayón y un triple de Richotti que hicieron rugir de nuevo a la afición (29-34, 14’). Seguían mandando los blancos sin que Iberostar pudiera defender su batería exterior, y Ayón consiguió un 2+1 (33-44, 17’) con el que superar la barrera de la decena.
Con su fluidez ofensiva, los merengues habían alanzado una marcha más que los tinerfeños, aunque una buena acción colectiva permitió que la diferencia al descanso fuera de ‘solo’ nueve puntos (40-49), tras encajar 27 en este período. El 4 de 4 en triples de Thompkins (60 % para su equipo y las 15 asistencias que sumaban, hacían incluso estar satisfechos con la actuación local, con las opciones intactas para dar la vuelta en la segunda parte.
Pero no mejoró tras el intermedio el Iberostar, todo lo contrario, sin anotar en juego hasta el ecuador y encajando un 1-12 parcial (41-61, 23’) en un abrir y cerrar de ojos, con el que entregar el partido. Sin defensa no se puede aspirar a inquietar a un rival de este talento, y mucho menos si está inspirado en el tiro.
Saiz anotó la primera canasta en juego a 5’47” del final del cuarto (45-63), pero Sergio Llull, cero puntos al descanso, hacía lo que quería y anotó 11 puntos en apenas cinco minutos, y lo cerró con 15. Aunque limó algo la desventaja el equipo canarista para frenar la hemorragia, lo cierto es que apenas pudo ponerse siquiera a 15 puntos del rival, concluyendo sin opciones este cuarto con 59-75 y con la mente pensando ya en el trascendental partido europeo del miércoles.
Aun así tiró de orgullo la escuadra de Vidorreta, que se repuso a un ‘matazo’ de Thompkins para enlazar un 10-0 parcial gracias a los triples de Staiger y Bassas (69-77, a 7’43”) del final del partido) por el que Laso tuvo que parar el juego.
El concierto de pito del trío arbitral, sobre todo de Hierrezuelo, llegó a su momento culmen cuando se comió la vara de medir las faltas en un lado y otro, desquiciando a los aurinegros, mientras el Pabellón tenía claro que ¡Así gana el Madrid!”.
Pero ni tras una técnica pitada a Richotti por protestar (71-82, 36’) se desquiciaron los tinerfeños, y Abromaitis y Bassas, este con dos triples seguidos, acercaban el milagro otra vez (77-83, a 2’46” del final). Se acabó ahí el combustible tinerfeño, y Campazzo liquidó el partido con un triple (77-88) que dejó al Iberostar a la orilla de un sueño interrumpido.
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