Cristo Donate | El C.D Tenerife sacó un punto (2-2) en su visita al Carlos Belmonte con un gol en el 90 de Filip Malbasic para continuar con el idilio que mantiene durante esta temporada con los minutos finales.
Sorprendió José Luis Oltra con un cambio de sistema en el que alineaba a tres centrales (Jorge Sáenz-Mauro-Alberto) con dos carrileros de perfil ofensivo (Suso-Isma) y una línea de cuatro en la medular. Se armaba el Tenerife en defensa para detener al tercer clasificado de La Liga 1|2|3, que aún no había perdido ningún partido en su estadio y venía de dos victorias consecutivas.
A veces más significa menos, y algo así ocurrió durante la primera en el Belmonte. Tras adelantarse en el minuto 7 al contragolpe con un tanto de Suso, el equipo chicharrero defendió en bloque bajo todo lo que quedaba de primera parte. Por ahí parecía pasar el plan de Oltra, por hacerse fuerte en el área con tres centrales poderosos en el juego aéreo y con muchos hombros poblando la frontal. Sin embargo, el Albacete consiguió encontrar constantemente buenas posiciones para centrar, y Zozulya, un quebradero de cabeza, se imponía una y otra vez a los centrales blanquiazules. Así llegó el 1-1.
Para empezar la segunda mitad, la defensa a balón parado del Tenerife dejó un error grosero para un equipo de este nivel. Bela recibió completamente solo en la frontal del área en un córner sin que nadie le encimara. Controló, orientó, imaginó el gol que quería hacer y puso la pelota en un lugar al que Dani Hernández no pudo llegar. Golazo del máximo goleador de los locales para remontar el encuentro.
Llegaron los cambios en el Tenerife, que se encontró a un rival que le cedió la pelota para que propusiese. Nano y Malbasic entraron por Coniglio y Montañés, y Suso comenzó a ser más interior que carrilero. Aún así, el equipo de Oltra no terminaba de encontrarse en el partido. Pese a sumar varios remates, le costaba mover la pelota con fluidez y generar ocasiones claras de peligro. En el 90, en un balón largo que Arroyo midió mal, Malbasic, muy acertado desde que entró, aprovechó el error para hacer el 2-2 con el que terminaría el encuentro.
Decía Luis Milla al inicio de la semana que ojalá tuviesen un partido donde se pusieran por delante y jugaran con ventaja. El Tenerife tuvo ese partido, pero no lo supo gestionar y su defensa en bloque bajo dejó a deber. Al final, y aunque los jugadores y el entrenador quieran tener el control, este equipo vive con insultante comodidad en la cuerda floja. Están casados con el descuento.