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Remontada histórica (79-57)

Redacción Deporpress | El Iberostar Tenerife obró el milagro en el Pabellón Santiago Martín. Los pupilos dirigidos por Txus Vidorreta se reencontraron con su mejor versión después de un mes gris en resultados. El cuadro tinerfeño se hizo grande en una cita a vida o muerte, donde los doce puntos de desventaja no fueron un hándicap en un duelo de exhibición canarista. De esta manera, firmaban una remontada sin precedentes en la historia de las series por el título del máximo certamen continental de clubes de la FIBA, sacando su pasaporte para cuartos de final de la Basketball Champions League (79-57).

Enchufados es la palabra. Los aurinegros no titubearon en ningún momento ante su rival, con Rodrigo San Miguel como alta de última hora y Joesaar como descarte. Decididos, sacrificados y confiados en la remontada, el Canarias puso toda la carne en el asador para marcar diferencias desde el principio. Intensos en defensa, forzaban errores continuos en el equipo griego. Los canaristas forzaron la quinta falta con siete minutos para terminar el primer cuarto, por lo que explotaron a su adversario desde el tiro libre. Bajo el liderazgo ofensivo de Nico Brussino, Sebas Sáiz y Tim Abromaitis, el Iberostar ya mandaba de +13 en los primeros diez minutos de juego (27-14).

El segundo cuarto empezaba con una exhibición personal de Sebas Sáiz. El pívot canarista volaba para arrancar con dos puntos y, seguidamente, anotaba un 2+1 (32-16). La respuesta de Promitheas no llegaba. Sin claridad en su juego, los jugadores dirigidos por Makis Giatras se veían desarbolados en todas sus facetas: horrorosos en el tiro de dos (28,6 % de acierto), en la búsqueda de triples (2/10) y en los lanzamientos libres (5/10). Solo Brown parecía sacar la cara de una de las revelaciones baloncestistas griegas, donde Tony Meier y Nikos Gkikas, dos de los hombres importantes, estaban completamente fuera del mapa. El Iberostar Tenerife se marchaba al descanso con una cómoda ventaja (44-23).

Los canarios jugaron con la ventaja durante el tercer cuarto. Solo unas pequeñas dudas en el ecuador del periodo permitieron a Promitheas rebajar la diferencia a quince puntos, con un Meier que asomaba tímidamente la cabeza. Pero Iverson rompía la sequía provisional con dos tiros libres al aro. Asimismo, Bassas marcaba diferencias con un triple a menos de uno para el pitido. Y Richotti, desde el mediocampo, se disfrazaba de Stephen Curry con el tiempo casi agotado para marcarse el punto de la noche (64-41).

Pero no iba a ser fácil ni sencillo. Rion Brown se echaba a cuestas a su equipo para mantenerlo con vida, primero con un triple y luego forzando tres lanzamientos libres que irían dentro. Davin White trataba de disipar dudas con un tiro interior que sumaba al marcador cuando el tiempo de posesión agotaba. El escolta estadounidense seguía a lo suyo, aprovechando la fase de bonus por la quinta falta de los aurinegros para seguir recortando diferencias (68-51).

Sin embargo, Iberostar Tenerife mantuvo la cabeza fría en el momento decisivo, jugando con la cabeza para evitar problemas innecesarios. La conexión argentina Brussino-Richotti hacía saltar de sus asientos al graderío de La Hamburguesera para llevar mayor tranquilidad a las gradas con una de las jugadas de la noche (74-53). Afortunadamente, ellos lo intentaron a la desesperada con el tiro exterior, sin fortuna, mientras la hinchada disfrutaba desde la grada en otra noche para el recuerdo. White condenaba a los griegos con un triple y, con todo el rival volcado, Abromaitis ponía la guinda al pastel. La familia sigue vive en la BCL.

 

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