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Oltra y Etxeberria

Por @juanjo_ramos

Nos ha salido un año de esos. De sufrimiento y agonía, de alegrías demasiado espaciadas, de repetir errores semana tras semana, de quedarte a un solo paso de lograr un resultado mejor, de creer que la reacción está a punto de llegar, de observar brotes verdes casi en cada acción positiva de un jugador discutido, pero al mismo tiempo de llevarte una decepción cuando un jugador discutido protagoniza una actuación deficiente y también al ver que pasan los encuentros y el equipo no consigue mantener una línea sostenida de juego que le aporte regularidad en los resultados.

Es año de crisis y de acabar festejando la permanencia. Quizás por eso, los vaivenes a la hora de realizar los análisis no hacen sino restarle credibilidad a esos análisis. Conviene tomar distancia y tener memoria.
Desde el pasado viernes, con el empate ante el líder Granada (conviene no olvidar al rival a la hora de juzgar a tu equipo), he leído en más de una ocasión que el Tenerife jugaba mejor con Joseba Etxeberria en el banquillo. Y eso no es verdad. Tampoco obtenía mejores resultados. De hecho, ganó uno de sus últimos ocho partidos de la temporada pasada y ninguno de los cinco primeros de la actual.
Pero vayamos más allá. El Tenerife de Etxeberria era un equipo de presión alta y transiciones, que tuvo siempre muchas dificultades para defender correctamente (encajó goles en las cinco jornadas que dirigió y nunca fue ganando) y era un cero a la izquierda en ataque posicional. Sus resortes para superar defensas rivales armadas eran extremadamente deficientes. Y como casi siempre iba perdiendo, contragolpeaba tirando a poco. Como consecuencia, solo superaba a sus rivales cuando los atropellaba con una intensidad imposible de mantener durante 90 minutos (léase segunda parte ante el Depor). Nos queda el recuerdo de que Etxeberria fue destituido después del mejor partido del Tenerife hasta entonces. Pero aquel “mejor partido” fue ante el Reus, ahora por debajo en la clasificación. Y en realidad se restringen a una primera media hora apabullante que no le dio a los insulares para adelantarse.
El Tenerife de Oltra tiene algunos parecidos, que tienen que ver con la naturaleza de los jugadores que dirige. Le sigue faltando carácter, sigue encajando demasiado y le cuesta un mundo marcar. Pero es ahora un equipo mucho más reconocible sobre el césped: concede menos ocasiones, no rehuye llevar la iniciativa, sabe atacar posicional y no ha perdido su furia en las transiciones o esa épica de la resistencia a la rendición. Además, el técnico valenciano ha mejorado rendimientos individuales de jugadores como Jorge, Undabarrena o Malbasic a base de confianza. Y por último, ahora tenemos un entrenador que no se “deja ver” después de una derrota en casa.
En resumen, son libres de pensar lo que quieran. Incluso que al Tenerife le convendría un entrenador distinto a Oltra. Pero no caigamos en la trampa de la falta de memoria. Ese jamás podría ser Etxeberria.