Skip to main content Scroll Top

Sin cabezas de turco

Por @AleixValero

Con la salida de Alfonso Serrano del CD Tenerife, Miguel Concepción ha agotado sus cabezas de turco para justificar una paupérrima temporada, en la que los tinerfeños tienen que redefinir objetivos y conformarse por el momento con la permanencia, y gracias.

No trata este artículo de hacer balance o poner nota a la gestión de Serrano en su segunda etapa en el club. Errores en los fichajes (muchos), aciertos también (seguro que más de los que la gente piensa y otros se encargan de relativizar o negar), pero sobre todo el desgaste sobre su figura de un ambiente siempre hostil alrededor del club, fagocitario, y que se ha llevado por delante a alguien que, empezada la temporada, tiene cero cuota de responsabilidad sobre lo que pasa en el terreno de juego. Insisto, sobre el verde los 90 minutos en cada partido.

Todos (o por no  meter en el saco a todo el mundo, el 90 % de la gente), repetimos durante el verano la calidad de la plantilla que se había conformado y cómo se había paliado sobre el papel las salidas de jugadores como Longo, Juan Villar, Casadesús o Juan Carlos. Tener en propiedad a Naranjo, el deseado regreso que parecía de toda la isla de Nano, etc. Ahora su gestión es un desastre. Creo que también nos lo tenemos que hacer mirar nosotros y tener algo de autocrítica, y por cierto también de empatía.

Agotó las balas el presidente al aceptar la ejecución prematura de Etxeberria, de la que entonó el mea culpa Serrano, desvelando que incluso tomó tarde esa decisión (¿en la jornada 5?) pero incluso mucho antes, cuando lo renovó.

Y ese fue el mayor error de Serrano en esta temporada 18/19, renovar a alguien en quien no cría, y solo porque su mejor opción, Rubén de la Barrera, se fue a Primera División, y de las otras dos una era tan arriesgada como cuando se apostó por el vasco (de hecho tenían muchos puntos en común), y la otra está también en Primera División ahora.

Tan suyo es el fracaso de este año tras 14 jornadas como el éxito de la que estuvo a solo un gol del ascenso en Getafe, por cierto dando la cara por los aficionados que lo estaban pasando mal con un sector de la afición rival tirando de todo a la grada donde estaban los tinerfeñistas.

Coincido de todas maneras con Serrano cuando dijo en su despedida que se queda con la plantilla del curso pasado como la mejor en esta etapa en la dirección deportiva, y cuyo rendimiento, especialmente con Martí, estuvo muy por debajo de lo esperado. Fuera como fuere, el ya ex director deportivo era culpable de todos los males.

En definitiva, se ha quedado sin paracaídas demasiado pronto el presidente y la directiva, quedando ya expuesto a lo que hagan o quieran hacer los jugadores sobre el verde cada fin de semana, bajo la atenta mirada de unos aficionados que han vuelto a enfundar sus cuchillos, pero que los tendrán bien a mano en cuanto noten que no todos los males se han acabado de un plumazo ¿Qué harán entonces?