Por @AleixValero
Lo que parecía un martes sin más, incluso aburrido en la información del CD Tenerife porque el equipo se dio un día de descanso antes de encarar el trascendental partido de El Sadar, se convirtió de nuevo en el caos en el que el club nos tiene acostumbrado.
De manera unilateral, Antonio Rodríguez Saravia, Rodri, decidió hacer las maletas y probar fortuna de nuevo como primer entrenador tras su experiencia en el Nástic. Está claro que cualquier trabajador quiere progresar en su puesto. Aunque el club le dio la oportunidad de salir del paro para ayudar a José Luis Oltra, es entendible que llegada la ocasión decida tomar los mandos como jefe de un vestuario.
Hasta ahí bien. Pero escama el comunicado del Tenerife, cargando por las presuntas maneras de su salida. Hasta en dos ocasiones (“se había incorporado hace 49 días”, “Un mes y 19 días después…”) el comunicado se apresura en contextualizar el poco tiempo que Rodri ha formado parte del cuerpo técnico blanquiazul, como para darle cierto drama, un aire acusatorio.
Tirando de empatía uno entiende el texto hecho público por el club, mostrando su enfado tanto con Rodri como con el Extremadura. Si es cierto (uno no tiene por qué dudar que no lo sea), que no hubo comunicación previa por parte del técnico ni del club al que llega, pues queda fea la manera en la que abandona el barco.
Pero ya está. Es historia. Ni Rodri había empezado la temporada, ni tiene más cuota de responsabilidad en lo bueno y lo malo hecho por el equipo esta temporada que los jugadores (en primer lugar) o los técnicos; Etxeberria y Oltra (para mí en segundo lugar estos).
Con el paso de las horas uno pasa de la calentura y la rabia porque uno de los nuestros se vaya cuando más complicadas están las cosas, y hasta el cuerpo te pide aplaudir el comunicado, a pensar que, una vez más, se desvía el foco de lo más importante, y que los principales responsables de la marcha del equipo siguen dentro, y son los que tienen que arreglar esto. Repito: jugadores y Oltra (ahora) por este orden.
Sería conveniente recordarle al club que despidió a Joseba Etxeberria el 17 de septiembre de este año, empezando la Liga el 20 de agosto. Es decir 0,95 meses después (29 días después), de su primer partido de esta temporada. Es decir, duró menos que el propio Rodri. Lo que pasa es que nos duele más que nos dejen, que alguien se vaya de manera inesperada que echarlo nosotros, a conveniencia.