Redacción Deporpress | Lo probó de todas las maneras, pero no hubo premio. El Tenerife se quedó con la miel en los labios en un buen partido de los blanquiazules que fue creciendo con el paso de los minutos, siendo superior ante el mejor visitante de la categoría: el Albacete. Remó a favor el equipo de Oltra para saborear un nuevo triunfo, quien mandó a través del balón. Sin embargo, la falta de acierto adquiere cada vez mayor importancia. Los insulares tienen numerosos problemas para finalizar sus jugadas y, en la noche de este sábado, asistíamos a una nueva demostración.
No queda duda de que este Tenerife quiere mandar con balón mediante. Pero le siguen faltando argumentos. Los blanquiazules ofrecieron una versión mejorada de la que nos tiene acostumbrados, ante todo un candidato como el cuadro manchego. Undabarrena y Milla mandaron sobre el eje circular, pero sigue con una serie de déficits que se prologan peligrosamente: claridad en zona de tres cuartos y falta de gol.
Los de Oltra se lo fueron creyendo conforme avanzaba el cronómetro. Dispuso de llegadas interesantes, pero adolece de la falta de un killer que no está encontrando momentáneamente en ninguna de sus figuras. En ciertas ocasiones, también pecaba de previsibilidad en momentos importantes, lo que denota una necesidad de mejora en los últimos metros. La duda reside en si se resuelve con trabajo o, por otro lado, tendrá que recurrir al mercado de invierno para paliar parte de esos problemas.
El equipo blanquiazul cogió definitivamente las riendas, pero negado de cara a puerta. Una mezcla de carencia en el acierto junto a la ausencia de una pizca de fortuna que parece que merma siempre al equipo peor clasificado. Naranjo o Malbasic estuvieron a punto de dejar los tres puntos de la Isla, pero el Tenerife sigue abonado al empate, e incluso pudo ser peor si Manaj no se hubiese tropezado con la madera en un resultado que habría sido bastante injusto.
El Tenerife aplaza otra semana una suma de tres. Tendrá que esperar a la visita de la última plaza en la que venció como visitante: El Sadar (1 de abril). Y esta vez, sin la pareja Jorge-Alberto por cuestiones de sanción y selección, así como con la ausencia del hombre que fue el artífice de los tres puntos en aquella cita: Bryan Acosta. Ni en casa, ni fuera. Toca seguir remando.