Por @AleixValero
Vaya por delante mi reconocimiento a que, quien es dueño de lo suyo, de su empresa, de un bien, consumible o lo que sea, puede hacer que no ello lo que le dé la gana (siempre en la legalidad) y, por supuesto, que el principal accionista y/o quien más acciones tiene representadas en una Sociedad es el que manda y toma las decisiones ejecutivas.
A no ser de que llegue alguien, a título individual, o un grupo inversor, o un colectivo de aficionados indignados (que los hay), y compren a Miguel Concepción y el sector que le apoya sus acciones o gran parte de estas, y que él quiera vender claro, que parece que olvidamos que no está obligado, seguirá al frente del CD Tenerife hasta que quiera, y más ahora que precisamente se ha hecho con otro paquete de acciones.
Eso es así aquí y en Lima, y en el CD Tenerife y cualquier sociedad accionarial. Y por mucho que se grite “¡Concepción, dimisión!”, o “¡Consejo vete ya!” o cualquier cosa parecida, eso no va a pasar. No solo es presidente, es dueño mayoritario y ¿qué dueños dimiten? Son inútiles estos gritos desde la grada ¡Ojo! Solo me refiero a lo que reivindican. Eso así, no lo van a conseguir. Eso se consigue resolviendo el asunto del párrafo anterior.
Mi mayor de los respetos y comprensión hacia esos cánticos, hacia cada persona o colectivo que lo gritó en el estadio y que lo seguirá gritando. Puedo compartirlos o no, pero es algo humano, estamos hastiados de la situación deportiva del club, y muchos de ellos, la gran mayoría, de lo que no es deportivo también.
Oigo en la calle a aficionados decir que el presidente se tiene que ir…ok ¿Y luego? ¿A quién ‘ponemos’? Porque también está el manido recurso de “cualquier otro lo hará mejor” ¡Ajá!…¿Quién o quiénes? A mí desde luego no se me ocurren muchos nombres, y habría que preguntarse si esos nombres estarían dispuestos y…volvemos al segundo párrafo.
Dicho esto, me entra menos en la cabeza incluso, y me llevé las manos ahí mismo (a la cabeza), al escuchar a Miguel Concepción decir que las protestas de la grada fueron de una minoría, de un pequeño grupo de unos 100, 200 o 300 aficionados entre 10.000 que había en el estadio. Vive de espaldas a la realidad social. No a la realidad capital, ahí le asiste la razón, pero sí a la del aficionado.
Hace mal el presidente y quienes le aconsejan que lo haga, de menospreciar o ningunear a ese sector de la afición. Yo creo que algún cero omitió en el 200 que dijo (también estuve en el estadio). Y hace mal porque justamente a esos aficionados, sean 200, sean 500, sean 2.000 o sean 10.000 debe tenerlos en consideración. Es casi su única posibilidad de mostrar al presidente y el resto del Consejo su descontento en un año que huele a 50 puntos…y gracias.
Seguramente la mayoría de esos aficionados no tengan o puedan reunir las acciones necesarias para expresarse donde deberían hacerlo con voz y voto, en las Juntas de accionistas, pero ninguno de ellos es menos tinerfeñista o quiere menos al club que los directivos o que él mismo.
Deberían saber escuchar. El club. Porque a mí me preocuparía más esas muestras de enfado, que además también llega a los jugadores y entrenadores en el mismo desarrollo de un partido, que del ruido virtual que genera tanto odio, rencor y vísceras que uno se encuentra en las redes sociales, llega a ser vomitivo. Parecen más preocupados los dirigentes en los tuits amparados gran parte de las veces en un cobarde anonimato (que lo hagan donde deben), que en las voces y caras que sí pueden ver en el estadio. Y eso no es la vida real, las emociones en el estadio, por ejemplo, sí lo son.