Por Yannick Martín (@yannick2693)
Sí, se que parece una osadía pensar que este equipo puede aspirar a lograr repetir lo que parecía inalcanzable hace apenas dos temporadas, pero creo firmemente en que el equipo aurinegro 18/19 puede dejar en el olvido las proezas tan recordadas y grabadas a fuego en las mentes del aficionado canarista.
Y tengo fe en ello debido a que lo demostrado en la pista por los jugadores me hace creer que el margen de mejora que tiene la plantilla y el nivel inicial con el que se ha acudido al pistoletazo de salida de la competición son buenos cimientos para poder construir en el futuro.
Los nuevos fichajes se han incorporado a la dinámica grupal y la filosofía del equipo sigue su camino vertiginoso hacia los logros sin escollos que puedan hundirla. Aniano además, ha conseguido con el fichaje de Gillet que el primer bache en el camino se haya solventado sin mucho sufrimiento, y ahora sólo cabe esperar que un jugador como es el ala-pívot belga traiga su metralla dispuesta a dar puntos al banquillo del Iberostar Tenerife.
El sistema Txus Vidorreta sigue intacto y sin encontrar grietas que puedan derrumbar el edificio. Además con la confección de la plantilla la carencia que se tenía en años anteriores de un killer que fuera capaz de echarse el equipo a la espalda de manera continuada y prolongada en los encuentros (Davin White ejecutaba ese rol el tiempo que las rodillas se lo permitían), ha desaparecido por completo con la figura de Thad McFadden.
Y confío en que puedan pulverizar los mejores registros históricos porque el rendimiento grupal mejora partido tras partido, como estamos observando, por ejemplo, en los dos choques que ha tenido que afrontar el equipo lagunero en esta semana. Derrocando en la competición doméstica al Monbus Obradoiro (78-52), dónde pasó por encima del equipo rival dejando ya un nuevo récord, esta vez en defensa.
La buena dinámica siguió, como no, en una de las competiciones fetiches de los aurinegros, la Champions League, donde debutó con solvencia y tirando de experiencia, frente a un Telekom Bonn (87-68) que fue el juguete de los pupilos de Txus Vidorreta durante todo lo que duró el encuentro.
Lo único que me evita caer definitivamente en la euforia y cegarme completamente por cada uno de los individuos que conforman la actual plantilla canarista, es que sé que a este club, por lo general, no le sonríe la diosa fortuna y por donde siempre suele diluirse el proyecto, es por la mala suerte en el apartado de la enfermería. El equipo siempre tiene varias lesiones durante la campaña que dejan mermada la artillería evitando ser aún más consistentes en las clasificaciones, y en la actual temporada no iba a ser menos, cayendo el primer jugador con una rotura en su rodilla que nos hará perdernos durante al menos 10 meses sus habilidades sobre la pista.
Pero pese a este gran talón de Aquiles, yo sigo creyendo. El Iberostar Tenerife va a hacer historia este año, tenemos plantilla, cuerpo técnico y afición…Estamos listos para dar el salto definitivo en la segunda mejor liga del mundo.