Skip to main content Scroll Top

A rey muerto

Por @AleixValero

A rey muerto, rey puesto. Así cerrábamos el lunes en Deporpress con nuestra tradicional portada el relevo en el banquillo del CD Tenerife.

De una noticia traumática a la mejor opción, futbolística y balsámica para tratar de calmar unas aguas que bajan muy revueltas desde la calle de San Sebastián.

Jamás en la vida me atrevería a pedir el despido de nadie, sea profesional del fútbol, del equipo de mis amores u otro, o cualquier otro tipo de profesional, al igual que tampoco sería de mi agrado que pidieran el mío.

Es de reconocer que estoy lejos de saber si la decisión de prescindir de Joseba Etxeberria fue acertada o equivocada, de hecho creo que nadie puede decir, a día de hoy, si lo es. Nadie tiene una bola de cristal para saber hasta dónde hubiera llegado el Tenerife en la jornada 42 con el vasco, profesional intachable, y que gana en las distancias cortas.

Y lo dice alguien que pudo tener un cara a cara en una entrevista que en su momento dio mucho que hablar en el entorno blanquiazul, que ha visto a Etxeberria en todas sus ruedas de prensa y casi todos su entrenamientos. Ni un pero, ni un reproche, al entrenador, y a la persona. Se va un caballero.

¿Sorprenderme? Sí, me sorprendió, ¿error? No creo que tanto. Vaya por delante que creo que el equipo debería tener algún punto más en la clasificación, eso lo pensamos todos…pero no los tiene. Y si no los tiene es por algo. Mala suerte en la definición, endeblez defensiva, pérdidas de concentración, fragilidad mental… Lo cierto es que si valoramos las cinco jornadas y la Copa del Rey, puede parecer precipitado su despido, pero no es menos cierto que con Etxeberria en el banquillo el Tenerife solo ha ganado uno de sus últimos 14 partidos oficiales, que en la mayoría de ellos encajó goles y estuvo por detrás en el marcador. Y esos números, en cualquier club con aspiraciones, suelen terminar con la destitución.

En esta ocasión Alfonso Serrano y Miguel Concepción no han querido estirar más el chicle, como sí hicieron con José Luis Martí aun con la mayor parte de la afición en contra, que curiosamente piensa ahora que es desmedida porque esto no ha hecho más que comenzar, pero ¿Hasta cuándo hubieran esperado poniendo todos los números en valor? Además está el factor humano, la confianza, la que ya no se tenía en Etxeberria.

No nos equivoquemos, el de Elgoibar no era ni la primera, ni la segunda, ni la tercera opción de Serrano para el banquillo aun cuando firmó aquella segunda vuelta. El equipo fue perdiendo gas al final de la temporada pasada, lo mismo que el técnico a los ojos del director deportivo. Les pudo por aquel entonces que ninguna de sus tres opciones se materializó y que, aun buscando otras, no había seguridad de que fuera mejor que lo que ya había, Etxeberria.

Así, a la primera crisis era lógico que cayera, como también lo es que la llamada a Oltra, sin equipo, le ha venido de maravilla para tratar de calmar algo a las masas. Llega un técnico querido por todos (yo no lo conocí en su primera etapa), respetado dentro y fuera del club, que tiene muy dentro a la isla y su gente, las guaguas, guachinches y demás vocabulario canario interiorizado como uno más entre nosotros, y que llamar pos su nombre de pila a casi todos los periodistas, pero lo mejor, no lo olviden, es que es un magnífico entrenador. Todo lo demás es artificio, contexto ¿Ayuda? Sí, pero esto se trata de que la pelotita entre, justo lo que no ha hecho hasta ahora.