Por Luis Padilla *
Me gusta el Tenerife 18-19, pero no lo veo como candidato al ascenso a Primera División. De hecho, ni siquiera le doy muchas opciones de entrar en los playoffs. ¿La razón de esta aparente contradicción? La entidad blanquiazul ha hecho muchas cosas bien, pero compite en la que posiblemente sea la mejor Segunda División de la historia. Y al menos en este mes de agosto, por presupuesto, historia, apoyo social y hasta primeras sensaciones parece estar lejos o muy lejos de rivales como Málaga, Sporting, Zaragoza, Deportivo, Granada, Osasuna, Las Palmas, Oviedo…
Sin ánimo de ser adivino, colocaría al Tenerife en ese ‘segundo escalón’ en el que pueden estar Cádiz, Numancia, Córdoba o algunos recién ascendidos como Elche y Mallorca. Eso sí, el grupo de Etxeberria parte con algunas ventajas: tiene un estilo, está dirigido por un entrenador que el curso pasado le dotó de una identidad, cuenta con algunos jugadores de esos que ayudan a ganar partidos y hasta inicia el curso con un bloque definido desde la campaña anterior. O lo que es lo mismo: existen argumentos para competir en cualquier campo y ante cualquier rival.
Eso sí, también existen elementos que invitan a la preocupación. Uno resulta evidente: el Tenerife 18-19 ha perdido más de cuarenta goles (Longo, Casadesús, Villar, Juan Carlos y Mula) y la pretemporada –y la trayectoria global– de Naranjo y Nano no ayuda a pensar que con ellos se cubra ese déficit. A partir de ahí, igualar los registros del curso anterior pasa por una explosión sorprendente de Joao o Chilunda, por un aporte colectivo mayor de la segunda línea y los zagueros… o por una espectacular mejora defensiva que permita rentabilizar todos los tantos a favor.
Por ahí se genera el segundo bloque de dudas: el Tenerife 18-19 apenas ha tocado el bloque defensivo. Nahuel y Undabarrena han cubierto las ausencias de Iñaki y Vitolo, por lo que el equipo blanquiazul mantiene la estructura que le llevó a ser uno de los equipos más batidos de la categoría. Personalmente, echo de menos el fichaje de un central con la etiqueta de titular, pero creo que se puede dar un salto de calidad en esta faceta con una mayor implicación colectiva (no sólo de los zagueros), minimizando errores individuales y una mejor predisposición defensiva a balón parado.
¿Hay argumentos para creer en el ascenso? Sin duda. Y dos de ellos tienen nombre propio: Joseba Etxeberria y Luis Milla. Además, el Tenerife 18-19 necesitaría que muchas cosas salieran bien. ¿Cuáles? Por ejemplo, tener un buen inicio liguero, que Jorge recuperara su mejor versión, que alguno de los dos fichajes que menos expectativas genera como Chilunda o Joao explotara como crack, que tuviera suerte en los momentos precisos, que los errores arbitrales adversos no fueran decisivos, que el entorno sumara más que restara, que cuajara la idea de ir partido a partido…
No será fácil, pero el Tenerife 18-19 tiene buena pinta. Y al menos antes del inicio liguero, merece nuestro apoyo.
- Corresponsal de Marca