Por Primi Rodríguez (@primijesus) *
Andamos preocupados por la cantidad de abonados que tendremos en esta temporada que ahora comienza. No sabemos si renovarán los abonos o si se sumarán muchos al enésimo proyecto en Segunda División. Se forma el debate en las redes con los argumentos de cada uno, como si esto fuera una regla matemática y se pudiera medir el sentimiento blanquiazul por el número de fieles que se alistan en agosto a la temporada “ilusionante” que cada año comienza.
Pues no, esto no se mide así. El sentimiento hacia el CD Tenerife no se puede medir, y a lo largo de estos noventa y tantos años así se demuestra. Del Tenerife somos casi todos los que hemos nacido en esta tierra, sólo que lo demostramos en momentos puntuales y precisos. Cuando tenemos un equipo que gana partidos, que trasmite en la cancha y sentimos que nos están representando, ahí sale a flote nuestra afición. Hablamos de nuestro Tete en los bares, lo seguimos por la televisión, lloramos, celebramos, sufrimos. Un carnet de plástico no hace a un birria (mi madre nunca ha sido abonada, pero no se pierde un partido ¿Y la tuya?). Amigos que no pueden hacerse con un abono por motivos miles (economía, turnos de trabajo, familia) o simplemente no lo hacen por las continuas decepciones que vivimos.
Es real que nos apuntamos en las promociones que hace el club, pero es lo natural. Si vas al estadio y ves a un equipo plano, sin enganche, sin sentimiento te aburres de ir y te planteas si no es mejor ahorrarte ese dinero e invertirlo en otros menesteres eligiendo tú los partidos y momentos en los que quieras acudir al Heliodoro.
No nos fijemos en el número, sino en el run-run de los lunes. En las tertulias, en los movimientos de las redes sociales. Somos como somos, no intenten que cambiemos. Somos así: Exigentes, interesados, prácticos, pasionales. Un carné de plástico no te hace más chicharrero aunque las arcas del club lo agradece y el resto de aficionados también.
- Director de la murga Los Bambones