por @juanjo_ramos
No se puede ganar siempre. Empiezo así porque voy a referirme a la derrota del pasado sábado en León como punto de partida. Sé que muchos de ustedes se han preguntado las razones que han llevado al Tenerife a despertarse tan tarde en esta temporada y creo que el partido ante la Cultural Leonesa es un espejo en el que mirarse. Tiene tres momentos: el catastrófico inicio, la remontada furiosa pero incompleta y la impotencia final.
Este equipo tiene tendencia al apagón. Desde principio de Liga se le vio encantado de recibir elogios y, desde que consiguiera las dos primeras victorias ante el Zaragoza y el Barcelona B, se pudo comprobar. Salió sintiéndose superior en Valladolid o Córdoba y perdió. Salió apretado ante el Granada, un recién descendido, y empató con diez. Se retó a devolver la Copa a la Isla y superó dos rondas. Luego vio que se rezagaba en la clasificación y empezó a buscar donde no había para acabar ahogándose en su propia impotencia y finiquitando a José Luis Martí.
Ese relato del Campeonato corresponde al partido. El Tenerife fue durante 38 minutos ese equipo que se veía superior a la Cultural y fue golpeado inmisericordemente hasta en tres ocasiones. De repente, comprobó que su racha estaba comprometida y reaccionó (previo paso por el vestuario y bronca de Joseba Etxeberria) con rabia para ponerse 3-2 y meter al rival en su área. Quedaba media hora y entonces, ante la nueva tesitura, no supo jugar. No encontró la pausa y las ideas para vulnerar a la para entonces nutrida defensa leonesa, viendo impotente cómo se agotaban los minutos.
Es por eso que sé que el Tenerife va a ser competitivo ante el Huesca y el Rayo Vallecano. Desconozco si ganará al tercero y al segundo de la clasificación, pero dará la cara. Se parecerá más al de El Sadar que al del Reino de León. Porque no se siente superior a sus dos próximos adversarios ni ha habido lluvia de elogios durante la semana. Muy al contrario, vivimos días de preocupación por los lesionados y de cierto pesimismo por la distancia al sexto puesto.
Tengo para mí que si el conjunto blanquiazul sale vivo de estos próximos compromisos tendrá muchas opciones de entrar en playoff. Entiendo que, a falta de cinco jornadas, ya no hará falta recordar la trascendencia del envite (como hizo el entrenador antes de jugar en León) ni serán ignorados esos recordatorios contra Almería o Reus. La meta estará demasiado cerca.
Pero conviene que no olvidemos esta enseñanza de cara al futuro. Igual sería conveniente sacrificar algo de calidad en futuras plantillas para garantizar que haya futbolistas más chisposos y menos tendentes a la relajación en el grupo. Este Tenerife los tiene. No veo yo a Juan Villar, Álex Mula, Suso, Milla, Vitolo, Bryan Acosta, Aitor Sanz, Aveldaño, Carlos Ruiz, Raúl Cámara o Longo jugar una marcha por debajo de sus posibilidades nunca. De ahí que muchos de ellos sean indiscutibles para Etxeberria. Otros, en cambio, no lo son. Y deberían plantearse por qué teniendo mejores condiciones que esos intocables son ellos los que están en el banquillo… o los señalados cuando bajan la guardia.
En el fútbol, las derrotas no se explican únicamente desde la actitud y la intensidad. Pero empiezas a perder los partidos si careces de ellas.