Redacción Deporpress | El CD Tenerife ha presentado su candidatura al ascenso. El meritorio triunfo obtenido en el feudo de un rival directo como Osasuna es un descomunal atajo que deja a los blanquiazules a las puertas de un objetivo que parecía absolutamente inalcanzable hace algunas semanas. La utopía se ha tornado esperanza y el Heliodoro, donde Etxeberria cuenta sus partidos dirigidos por victorias, será el escenario que debe encargarse de hacer tangible una ilusión común.
El partido realizado por los isleños en El Sadar es absolutamente descomunal. Propiciar que un equipo que acaba de bajar de Primera, y que dispone de mucho talento individual en sus filas, haga cuatro o cinco situaciones de peligro cuando juega como local es una labor que solo puede conseguirse desde la solidaridad y el esfuerzo colectivos.
Luego, en lo individual, hay varios jugadores que, posiblemente, atraviesan por su mejor momento de todo el curso. Bryan Acosta volvió a dar otro recital y, además, firmó un golazo que, por fin, engancha al Tenerife al vagón de los elegidos. Carlos Ruiz, Luis Milla, Alberto y Longo son el resto de solistas que sostienen a un equipo que, por nivel futbolístico y resultados, apunta hacia el lugar que todos queremos justo en el momento más oportuno de la temporada. Y la otra mitad del equipo son actores de reparto que, en ocasiones, también brillan y que, como mínimo, se dejan el alma en cada partido.
Etxeberria es el culpable de esta bendita metamorfosis. Ha devuelto a los jugadores la fe en sí mismos y ha montado un equipo muy intenso, que devora a sus rivales con una presión ordenada y que, además, ha logrado dejar su portería a cero en dos partidos consecutivos. Si Dani Hernández no encaja, lo normal es que alguien dé con la tecla que conduce a los tres puntos. Hoy fue un misil de Acosta, pero otras veces ha sido Longo, Mula, Suso….o cualquiera…porque este Tenerife ha llegado para quedarse.
No hay nada hecho y aún habrá que esforzarse mucho más para poder acceder a las eliminatorias por el ascenso. El Heliodoro sigue teniendo hueco en su interior para sumar adeptos a esta causa. Ante el Sevilla Atlético, el próximo domingo, hay que superar sí o sí la cifra de 15.000 espectadores que recibieron al Lorca. Ha llegado el momento decisivo. Estamos en pleno sueño y, peleando todos juntos, que nadie dude que este Tenerife sí que puede.