Por @AleixValero
Cumplido el guion previsto, casi que no puede uno pararse a analizar el juego más o menos bueno del CD Tenerife el domingo contra el Lorca. El análisis futbolístico pasa ahora, en el tramo final de la temporada, más a segundo plano que nunca.
Cierto es que el último partido en casa no fue, ni mucho menos, el mejor desde la llegada de Etxeberria al equipo, y que la segunda parte del Numancia, con las dos ante el rival más flojo a domicilio de toda la categoría no han despejado dudas , pero es que casi no hay tiempo ni para analizarlas.
Porque ahora sí, comienza la cuenta atrás, el camino hacia el play off. El número redondeo de 10 partidos, de los que los tinerfeños deberán ganar al menos seis, y aún así ver si con eso alcanza. Lo de Lorca fue un mero trámite, por mucha trampa que dijera el míster que encerraba el rival. Eso es cierto, pero, tópico periodístico mediante, había que ganar por lo civil o por lo criminal.
Tiró de eficacia el Tenerife para sumar los tres putos, dejando de lado la brillantez ante un rival que defendía con nueve más su portero. Ahora la autopista a la promoción tiene su primera salida en Pamplona, terreno muy, muy complicado pero no inexpugnable.
Los de Diego Martínez ya han perdido en El Sadar este año; tres veces, es decir, es peor local que el Tenerife, sumando 25 puntos (por 33 de los blanquiazules), los mismos de los que ha ganado fuera, precisamente el talón de Aquiles este año de los nuestros.
Ganar en Pamplona acercaría mucho el objetivo y más con la visita del colista Sevilla Atlético al Heliodoro la semana posterior. A un solo punto del propio Osasuna y seguro que a alguno más de la sexta posición, pero con el horizonte más limpio, el de haber conseguido la victoria que como mínimo es imprescindible lograr para, ganando todo en casa, sí podamos soñar con estar entre los cuatro equipos de las eliminatorias.