Redacción Deporpress | El CD Tenerife alejó el fantasma de sus partidos fuera de casa dos meses después de que lograra vencer en Albacete. Coincidiendo con la llegada de Joseba Etxeberria al banquillo insular, hay otro factor clave en la recuperación del equipo.
No es otro que disponer, al menos hasta hoy, de la mejor y recuperada versión de Juan Villar. El andaluz, que erróneamente era utilizado por Martí como recurso en la punta del ataque más que en la condición para la que fue fichado, de extremo, ha dado ya seis goles en solo cinco partidos a los tinerfeños, siendo pieza básica para que se hayan sumado 10 puntos de los 12 posibles a la llegada del nuevo técnico.
Prometió refrescar el ambiente Etxeberria a su llegada. Consciente del talento que tiene a su disposición le ha bastado, que no es poco, dotar de mayor intensidad en cada minuto de cada entrenamiento a sus jugadores, a los que mira a la cara y sienta en el banquillo sin mirar su DNI y, además, ubicarlos en su sitio, recolocar las piezas paaa armar un puzzle cada vez más sólido, el Tenreife que se esperaba al comienzo del curso.
Villar, con sus dos goles este domingo, posibilitó la remontada para que los blanquiazules alcancen una velocidad de crucero con el que ahuyentar esos fantasmas del pasado, y despertar al equipo de su particular pesadilla.
Sin embargo no todo podía ser positivo esta vez. De nuevo la mala suerte, el mal fario, ha dado una cachetada al 7 del Tenerife, otra vez en forma de lesión. Ahora la gran duda que se abre en el horizonte y si se podrá mantener esta velocidad de crucero o si, por el contrario, no poder disponer de Villar en las próximas semanas el juego, la capacidad y los goles se resentirán. Fondo de armario hay para que no suceda, la brisa ha cambiado, pero el concurso del segundo máximo realizador del equipo era una de las grandes claves del cambio.