por @juanjo_ramos
No me gusta que el Tenerife cambie de entrenador, pero siga ofreciendo la misma cara fuera de casa. Un equipo sin el hambre necesaria, con menos intensidad y convicción que en el Heliodoro, que no es competitivo, que no puede convertirse en candidato si no da el paso adelante que le permita controlar los partidos, dejar de atrincherarse obligado por cualquier rival mediocre y traerse de vuelta los tres puntos a la Isla. Por cierto, al día siguiente. Menos permisos y más rendimiento.
No me gusta que andemos con paños calientes sobre el objetivo de la temporada. Somos el Tenerife, somos el tope salarial más alto después de los tres recién descendidos y los filiales y estuvimos a un paso del ascenso el año pasado. El objetivo, aun estando a diez puntos y quedando quince jornadas, sigue siendo el playoff. Hasta que no se pueda. Me trago el discurso del partido a partido, incluso lo de los 50 puntos cuanto antes. Pero de fondo, ser sextos.
No me gusta que los jugadores pasen de ídolos a inservibles. Que Vitolo y Suso no sean convocados es una decisión respetable por parte de Joseba Etxeberria. Incluso, por el peso que tienen en el grupo, se puede calificar hasta de valiente. Pero lo que no podemos es menospreciar a dos capitanes con su trayectoria. Respeto. Se lo merecen. Aunque hayan pasado, de momento, al segundo plano.
No me gusta que ese conservadurismo que invade las altas instancias de Tenerife a la hora de tomar las grandes decisiones siga pasando de puntillas por sus servicios médicos. Líbreme Dios de dudar de la valía de sus profesionales sin los conocimientos adecuados para valorarlos. Pero algo se está haciendo mal. Puede que no solo sea cuestión de personas, sino que también sea por los medios o las fórmulas de trabajo. El caso es que ha llegado el momento de tomar decisiones. Son muchos años, muchos casos, muchas quejas, demasiadas lesiones, innumerables recuperaciones que se empantanan… Sea por la razón que sea, toca cambiar algo. Porque mismas acciones, mismos resultados.