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Pan para el hambriento

Por @beatrizpalmero

Qué bien le viene el pan al hambriento.  Los goles de este domingo ante el Córdoba son como el agua fría para los pies que no paran de caminar. Y más para Etxeberría, cuya andadura en el Tenerife acaba de comenzar y aún tiene mucho que apretar a sus nuevos jugadores para que el equipo camine por dónde que él quiere.

No todos los cambios resultan buenos, y la llegada del nuevo entrenador sólo la podremos valorar con el tiempo. Pero, cuando la dinámica se torna tan negativa que hasta los jugadores dicen que ya no les salía nada, el cambio se hace necesario porque con él, inevitablemente, se reactivan todos, equipo y afición. La afición andaba hambrienta de ilusión, de esperanza, y el cambio genera de nuevo todo eso, aunque sólo sea para descubrir qué va a pasar.  Y algo muy similar ocurre con los jugadores que, tal y como reconocía este lunes el mismo Víctor Casadesús, se ven obligados a salir de su zona de confort, ya que llega alguien que no les conoce y quieren demostrar lo que son capaces de dar.

Además, el 5-1 calma el hambre en algo más importante, aporta algo que el equipo había perdido: autoestima. Por fin siente que sale algo bien (menos tirar penaltis que ya tal) y da cierta tranquilidad para ir asimilando las ideas del entrenador. Etxeberría se alejó de tópicos y habló de fútbol tras el partido y mi impresión es que tiene las ideas claras: le preocupa el apartado defensivo. Cualquier equipo inmerso en una dinámica positiva habría hecho tambalear el nuevo traje del equipo, que está cogido con pinzas. Pese a lo abultado del resultado, el equipo sufrió y el Córdoba, en zona de descenso, puso en serios aprietos a Dani Hernández en más de una ocasión. El míster lo vio e insistió en que ese va a ser su trabajo prioritario esta semana.

Y tengo muchas ganas de que llegue el sábado y ver si lo ha conseguido, así me parta por la mitad el Carnaval de día. Este equipo me ha devuelto la curiosidad y ese deseo de que pasen rápido los días para que sea otra vez fin de semana. Tengo hambre del Tenerife. Y quiero más pan.