Redacción Deporpress | Al CD Tenerife le ha ido mejor en los partidos en los que no ha sido dominador de la posesión del balón.
Las sentencias “queremos ser protagonistas con la pelota” o “adueñarnos de la posesión” no tienen mucho sentido, al menos en el caso de los blanquiazules.
Analizando los porcentajes de posesión de los 21 partidos de la primera vuelta, los números reflejan que no siempre el Tenerife consiguió mejores resultados cuando superó el 50 % del tiempo con el esférico en su poder.
De hecho el encuentro en que más dominó a su rival fue el de la 17ª jornada ante el Almería en los Juegos del Mediterráneo. Los de José Luis Martí tuvieron nada menos que el 62,7 % del tiempo el balón, pero cayeron derrotados (2-1). En el lado opuesto, los blanquiazules solo tuvieron la posesión un 33,8 % del tiempo (su peor dato) en el choque del Heliodoro ante la Cultural Leonesa…que se saldó con triunfo tinerfeñista (2-0). También consiguió sacar los tres puntos (1-2 en el reciente ante el Albacete) en el segundo choque con menor posesión, un 39,4 %, aunque con ese mismo tiempo cayó en Huesca (3-0).
Solo en la jornada inaugural ante el Real Zaragoza en el Heliodoro, rival mañana de los isleños (50,1 %) y ante el Nástic de Tarragona (56,8 %) en la octava fecha, fueron capaces de sumar los tres puntos. Desde entonces el Tenerife solo ha logrado tres victorias más (Cultural Leonesa, Reus y Albacete), pero en ninguno de estos casos teniendo el balón durante más tiempo.
Como datos globales, el Tenerife ha tenido más tiempo la pelota en su poder en ocho de las 21 jornadas ya celebradas, mientras que en las otras 13 se ha visto superado por sus rivales en este apartado estadístico.
En esos ocho partidos, los tinerfeños sumaron solo 10 de los 24 puntos posibles, ganando únicamente dos encuentros, empatando en cuatro de ellos y perdiendo en otros dos.
Mientras, en los 13 en los que tuvo menos tiempo el balón, los insulares consiguieron casi la mitad de los puntos (19 de 39), merced a cinco triunfos, cuatro empates y cuatro derrotas. Es decir, el Tenerife ganó más partidos de los que perdió (solo cuatro de 13), en aquellos en los que no pudo tener dominio del esférico, mientras que perdió tanto como ganó (dos) en los que sí fue superior.