Skip to main content Scroll Top

Un equipo de Primera, necesita una afición de Primera

Por Tamara De La Rosa

(www.tamaradelarosapsicologa.es)

Igual que una buena amistad no sólo está para ir de cañas, sino para arrimar el hombro en los malos momentos, una buena afición, una afición de primera, está para celebrar los buenos momentos y COMO MÍNIMO, para mantener el RESPETO en los no tan buenos. Cuestión, simple y llanamente, de educación.

A veces tenemos una facilidad enorme de criticar y juzgar la “actitud” de los jugadores como si estuviéramos dentro de su cabeza. Un jugador puede jugar un día bien o mal pero ¿realmente alguien cree que un jugador va a salir a campo sin actitud sabiendo, a ciencia cierta, que va a ser evaluado, juzgado y criticado duramente por muchos? Sería una estupidez pensar así. Un jugador sale al terreno de juego a dar lo mejor de sí y con la intención de ganar. Lo que ocurre es que la actitud es sólo una de las variables que se necesitan para ganar un partido. Unas dependen de uno mismo y otras no.

Cuando un equipo va bien, está en racha, los aficionados lo celebran, alardean de equipo, de entrenador, presumen de escudo, sin embargo, cuando el equipo arrastra una mala racha, solo hay que echar una ojeada en las redes sociales para observar que, hay quienes se dedican a practicar un linchamiento brutal como si la vida se les fuera en ello, o como si la derrota les doliera más que a los propios jugadores. De repente se convierten en jueces. Y en un mismo mes, hay quienes de elogiar por encima de todo a su equipo pasan al extremo opuesto. Y con esto NO ME REFIERO A QUE NO PODAMOS dar nuestra opinión y expresarnos libremente sobre como juega un equipo, si lo está haciendo bien, mal, que cambios pensamos que pueden hacer para mejorar. Con esto me refiero a que podemos hacerlo SIEMPRE desde el respeto. Sin linchar y sin hacer de jueces. Todos queremos un equipo de primera y no nos damos cuenta que ellos también necesitan una afición de primera.

Desconocemos el peso que tienen las palabras y como pueden llegar a influir no solo en la forma de actuar de otras personas, sino también en su rendimiento. Tanto las expectativas positivas que tenemos sobre los demás como las palabras de aliento, de apoyo y confianza, pueden empeorar o mejorar su comportamiento y a su vez, el resultado. Es importante recordar que los seres humanos necesitamos apoyo, fuerza y refuerzo por parte de los demás. ¿Quiere decir esto que sin el apoyo por parte de otros nunca podremos conseguir el éxito en algo? No, claro que podremos, pero siempre resultará más sencillo atravesar dificultades, ser constante y mantener la fortaleza mental necesaria para luchar por un objetivo si contamos con personas que con sus palabras nos inspiran al movimiento y a dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento.

Está claro que el equipo necesita a su afición y por esto mismo debemos ser leales y mostrar nuestro apoyo no solo en los buenos momentos, sino en los no tan buenos que es, precisamente, cuando más lo necesitan. Cuando ganan puntos y cuando no. Se trata de jugar todos juntos y así, poder hacernos más fuertes.

Claro está que los jugadores salen al campo a dar lo mejor de sí, jugar bien y regalarnos espectáculo, pero es una realidad (nos guste o no), que no siempre es posible y, aunque cada uno se manifiesta a su manera, en los momentos difíciles es cuando en vez de silbar y faltar el respeto, debemos apoyar y animar para ayudar al jugador a aumentar su nivel de motivación. Si ante un error tu jefe, padre o amigo te dice: “eres un matado, no sirves para nada” estoy convencida que tu desánimo, desesperanza, frustración o estrés no te va a permitir hacerlo mejor. Sin embargo, si ante la misma situación tu jefe, padre o amigo te dice: “ánimo campeón, no pasa nada, esta vez no ha podido ser pero acabarás por conseguirlo”, seguramente esas palabras se convertirán en una especie de fuerza interna que actúa como un potente motor que te devuelve las ganas y la fuerza necesaria para seguir luchando por conseguirlo. ¿Eso te da la  certeza de alcanzar el éxito? Por supuesto que no, pero sí que aumentará la probabilidad de conseguirlo.

Los jugadores necesitan cariño, y el entrenador también. No somos jueces. Por encima de todo mantengamos el respeto y seamos UNA AFICIÓN DE PRIMERA.