por @juanjo_ramos
“El Tenerife tiene muy buenos jugadores. No puedo hablar mucho del equipo porque no estoy todos los días con ellos, pero la Segunda División es muy fastidiosa y a veces las cosas no te salen como tú quieres. El Tenerife ha cambiado a jugadores de velocidad como Amath o Lozano por otros de balón, lo necesitan más, y cuando lo necesitas más a veces es más difícil”. Con estas palabras definió después del partido Álvaro Cervera a su exequipo. El análisis, como acostumbra, resultó certero.
La razón fundamental que explica la irregular trayectoria del CD Tenerife en la presente temporada tiene que ver con un cambio de modelo que se ha quedado a medias. Los jugadores de ataque, los mejores de la categoría, no encuentran compañía. No están bien surtidos y, cuando les acaba llegando el balón, se ven obligados a hacer la guerra por su cuenta.
En este equipo, que ahora parece destartalado por la falta de confianza a la que conduce una dinámica tan negativa, falta un plan. Y sobre todo la convicción para llevarlo a buen puerto. En este punto, mi duda es si José Luis Martí será capaz de reconducir la situación. Al entrenador balear se le ve bloqueado, repitiendo su manual una y otra vez como si fuera a aparecer la solución en algún rincón de las páginas que ya ha pasado sin éxito. Repite acciones esperando un resultado distinto.
El tiempo pasa, la distancia con los puestos de arriba se amplía y las decisiones no llegan. El gol de Juan Villar alarga la agonía. Porque la destitución de Martí estaba decidida de confirmarse la derrota. Y esa postura hubiera sido cobarde. Tomada al amparo del cabreo del Heliodoro en lugar de con la frialdad de un análisis futbolístico de la trayectoria del equipo, que es lo que toca. Dentro deben preguntarse ya si este es el camino. Si Martí es el piloto adecuado para recuperar el rumbo. Si la respuesta es afirmativa, la destitución no será la respuesta ni siquiera si se produce un tropiezo ante el Albacete o el Zaragoza. Porque entonces solo se estarán reproduciendo los males que ya azotan a este Tenerife. Y seguirán siendo solucionables. Si por el contrario la respuesta es negativa, mantener al técnico en el cargo solo es perder el tiempo.
Queda una segunda parte: el mercado de invierno. En él deben resolverse parte de esos problemas futbolísticos. Pero de eso escribiré la próxima semana. Eso sí, un adelanto: por pensar en verano que había intocables habrá que fichar en el puesto de esos intocables que ya no lo son en enero.