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¿Y ahora qué?

El Tenerife necesita un cambio. Y enero, como inicio de 2018, será el momento. Para bien o para mal ocurrirán muchas cosas: llegada de nuevos jugadores y, si en un par de jornadas la cosa no cambia, nuevo entrenador. Es así, no se asusten. Pero pasará como les cuento.

Y llegamos a esta situación presionados por los números que son un espejo del pasado año y porque esta plantilla inició el curso con la esperanza de ser ellos los que estén arriba y no otros como el Cádiz de Cervera. Presionados por resultados y por un equipo que, como la mermada Europa que quedó tras las Guerras Mundiales, se mueve a dos velocidades: los que son peloteros y los que intentan hacer su trabajo lo mejor posible.

Nadie duda ya que con Juan Carlos, Casadesús, Villar, Malbasic y Longo, se juega a una cosa. Cuando alguno no está o no juega todo lo que debe, interpretan otra melodía. Y es por eso que, otra vez, apostamos todo al ingenio de Serrano para conseguir que nos traiga otro Shibasaki y dos o tres fichajes de talento que refuercen el lateral derecho, el centro del campo y alguna sorpresa.

Con esa esperanza a Martí le quedan unos 15 días para demostrar que puede revertir la situación. Una semana de entrenamientos con los que lleguen más dos jornadas para acoplar a los nuevos con los buenos. Si en Albacete se pierde, habrá cambio. Si en Albacete se empata, habrá cónclave. Y si se gana, posiblemente asistamos al cambio radical de un Tenerife que recuperará el camino de la luz.

Con todo eso sí que es necesario alguna cosa más: recuperar anímicamente a Malbasic,que Juan Carlos sea más líder aún o analizar con el cuerpo técnico el exceso de lesiones musculares producto, a mi juicio, del continuo cambio de instalaciones para entrenar.

A mí, lo que me gustaría es que Martí nos llevara al ascenso. Porque es buena persona, porque trabaja y porque es imposible que el mal tiempo nos dure todo un año. Vale que se ha equivocado en algunas jornadas, pero dudo mucho que quien nos recuperó y situó a un gol del ascenso no tenga la capacidad suficiente para repetir hazaña. Por eso solo puedo pedir para estas navidades que todos aprovechen para descansar, desconectar y regresen con tal hambre de fútbol que tengamos seis meses de alegrías y satisfacciones. Esa será mi petición deportiva para el año que viene. Y así lo dejaré reflejada en mi carta a los Reyes Magos.

Felices Fiestas a todos