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[Contracrónica] Condenado

Redacción Deporpress | No hay consuelo para la afición del CD Tenerife. Una derrota más, otro partido fuera de casa sin ofrecer una versión decente y otro día de esos en los que los errores individuales se cargan el trabajo (deficiente) del colectivo. El resumen es tan sencillo como reducirlo a dos jugadas. Longo, tras un clamoroso fallo de la zaga del Almería, se queda delante de René y el portero evita el 0-1. Dani Hernández rechaza incomprensiblemente un balón que no parecía difícil y se lo deja en los pies a Motta: 1-0.  Podríamos ampliar al segundo mano a mano de Longo, también detenido por René, o al cabezazo de Carlos Ruiz a la salida de un córner que rechaza el portero. Incluso, al error del central granadino que desemboca en el 2-0. Pero sería liarnos en la madeja de un encuentro que no tiene más historia. El rival aprovechó los regalos, el Tenerife no.

¿Y el fútbol qué? Pues curiosamente fue una tarde de contrastes. Del once titular se sabía que Martí apostaría por Bryan Acosta sin prescindir de Vitolo y Aitor Sanz. Eso no fue sorpresa. Pero sí que acompañara a Longo con Casadesús y Brian Martín. En la segunda mitad dio entrada a Tyronne y Juan Carlos. Acertó de pleno. Con el adversario concediendo la iniciativa, el Tenerife pudo llevar el partido a campo contrario y cerrar defendiendo hacia adelante. Cometió un error sí. Y le costó un gol definitivo. Pero fueron minutos esperanzadores. Eso sí, en esa tarde de contrastes, Martí emborronó su reacción convirtiendo en un infame ida y vuelta la última media hora de partido al retirar a Cámara para dar entrada a Malbasic. Acosta, que jugó 45 minutos entre la banda derecha del centro del campo y la izquierda y otros 20 de mediocentro, acabó en el lateral derecho. Aitor Sanz, solo en el medio, hizo lo que pudo. Pero se tragó dos o tres contras peligrosas. Aún así, el Tenerife hizo méritos para empatar.

Sí, el Tenerife se ha condenado a sí mismo a nadar en zonas inertes de la clasificación. Incluso, a mirar hacia abajo por si algún pez chico sube a morderle los pies. Y Martí, con su incapacidad para sacar rendimiento a esta plantilla, se ha condenado al debate. ¿De verdad puede reconducir el rumbo o, como parece ahora mismo, se terminará ahogando?