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Recuperar la perspectiva

Por @beatrizpalmero

La Segunda División, o al menos ésta, no es para paladares exquisitos. Es para los que están dispuestos a tirarse al barro, a pelear hasta el último balón, a “meter la cabeza en un ventilador”, que diría Raúl Cámara. Aquí no valen las florituras, ni se gana con la camiseta. Y si no que se lo pregunten al Granada, que se dejó el liderato perdiendo en casa con el colista, que aún no conocía la victoria. Sí, el mismo al que sólo arrancamos un empate en el Viejo Nervión y nos consternó como si fuese una hecatombe.

Y nos parece poco una victoria sin sufrimiento en casa ante una vistosa Cultural sólo porque no vimos a los ángeles jugar en el césped del Heliodoro. Se nos olvida pronto que lo normal es sufrir en esta categoría para sumar. Y pese a la colección de empates que acumula el Tenerife de Martí, está sólo a un punto del play off, aunque su juego no nos parezca digno de pasar a la historia como el Barça de Guardiola. Pero tampoco lo fue el del Levante que subió a Primera dos meses antes de terminar la competición, y nadie abrió la boca. Y mejor no hablamos del Getafe, ¿no?

En fin, que perdemos a menudo la perspectiva y nos entregamos al runrún. Y nos olvidamos que en esta categoría nadie regala nada y que hay que dejarse la piel para arañar puntos ante equipos que no parecen nada del otro mundo, pero que compiten y que son capaces de esconder tus virtudes y enredarte en una maraña en la que no sabes cómo has entrado. Así que esta semana me toca hacerme una cura de realidad, a ver si así dejo la exigencia en casa y disfruto un poco más del fútbol. De Segunda, pero fútbol de mi equipo al fin y al cabo.