Conocí a Paco Ayestarán durante su etapa con Rafa Benítez en Tenerife. Él se convirtió en toda una revolución en lo que a preparación deportiva se refiere. Amante del deporte como el que más, varios días a la semana subía con su bicicleta a los entrenamientos y al finalizarlos continuaba con sus duras sesiones de preparación para disputar triatlones. En eso siempre ha sido de los mejores.
No sé por qué razón, cuando estuvieron en Inglaterra, Rafa y él comenzaron a discrepar sobre fútbol y todas esas cosas. Parece una locura llevarle la contraria a alguien que fue capaz de cambiar la mentalidad de unos tipos derrumbados tras 45 minutos de repaso de su rival para ganar, después, una Champions League.
Sin embargo Paco tomó el camino de los banquillos como entrenador. Quería probar suerte. Así que se ha preparado durante varios años para tener los siguientes números desde que se sentó por primera vez en un banquillo a dirigir: 15 partidos: 11 derrotas, 1 empate y 3 victorias. En resumen, si creen que Ayestarán es un buen entrenador, los números dicen que no. O por lo menos no está preparado para entrenar en Primera División.
Hubo una vez que Javier Pérez diseñó un equipo de ensueño. Fue en 1998. Con Lillo a la cabeza, Emerson, Jokanovic, Juanele, Makkay, Ojeda…aquello parecía un recital de estrellas del firmamento que terminaron por convertirse en superstars, pero nocturnas. Javier pensaba que con tal batallón de cracks del firmamento, el Tenerife conseguiría pelear incluso por el título de liga. Al año siguiente la realidad lo llevó a Segunda División.
En diciembre voy a cumplir 40 años. Tengo claras mis prioridades en la vida. Por eso en lo que a fútbol se refiere a mi me gusta que Las Palmas y el Tenerife estén en Primera. Y si pudiéramos meter a más equipos, mejor. Mola que todos podamos disfrutar de esa sensación. Pero o Miguel Ángel Ramírez es capaz de entender pronto que Paco Ayestarán no es un buen entrenador para una situación así (no lo digo yo, lo dice su corta carrera y sus pésimos números), o Las Palmas se enfrenta a un abismo donde le será imposible salir.
Esta es una situación idónea para un tipo con experiencia en estos líos. Aunque te cobre 30 veces más. Que sepa de qué va el tema, que cambie la mentalidad de los jugadores, que los haga sentirse importantes. Ayestarán, con su afirmación de hoy en rueda de prensa afirmando que «esto viene del año pasado», se ha echado a un paso. Solo le faltó grita «¡A mi que me registren!». Sabrán todos que Quique Setién no va a tener problemas para seguir con su equipo. Solo hay que verlos jugar al fútbol. Luego el problema no es el pasado. Y si lo es, tú Paco, has sido un cobarde echándote a un lado en el momento de adquirir responsabilidades.
A la afición amarilla les pido que no dejen de animar, es lo único que queda hasta que el cambio de entrenador se produzca. Los pibes están mal, no cuadran una, pero son buenos futbolistas. A eso nadie se le escapa. Al presidente, no deje que esto se enfangue demasiado. Pida consejo a los que saben. Hay una larga lista de buenos entrenadores con tablas, en el mercado, para conseguir que Las Palmas se salve. Actúe pronto. Que llega el invierno y como la bola de nieve los atrape, la inercia los hará caer por el barranco sin opción a evitar el abismo.