Por @juanjo_ramos
El CD Tenerife está en uno de esos momentos de la temporada en los que su trayectoria ha de decantar la dirección que toma. El empate ante el Numancia, desprovisto ya de la desacertada actuación de Cuadra Fernández, supone una quiebra en la dinámica de victorias en casa (llevaba 3 de 4) para compensar las derrotas a domicilio (en 3 de sus 4 últimos desplazamientos). Este resultado le obliga a ganar en Lorca para recuperar crédito y apaciguar unas aguas que, sin estar revueltas, empiezan a detectar cierto movimiento.
La preocupación se ha instalado en la parroquia blanquiazul, que echa de menos una línea de juego más definida. Una identidad. Y sobre todo, regularidad. A estas alturas de la película, seguimos sin saber cuál es el once de José Luis Martí. Tampoco está claro el dibujo táctico. Empezó con un 4-2-3-1, pasó al 4-4-2 con doble pivote, pareció gustarle el 4-4-2 con rombo en el centro del campo y puede que veamos alguno más en las próximas semanas.
Las lesiones, justo es reconocerlo, tampoco le han permitido escoger del todo. A eso hay que unir la tardía llegada de algún fichaje y el tiempo necesario de adaptación, las convocatorias internacionales de Bryan Acosta y Jorge o la sanción a Suso Santana. No obstante, debería atisbarse ya en la jornada 10 al menos el rumbo que toma este Tenerife. En el kilómetro cero uno puede pensar en que los 4 de arriba serían Villar, Montañés, Longo y Malbasic. Tres de ellos no estarán disponibles este fin de semana y, hasta ahora, no han coincidido sobre el césped.
Así que Martí tiene margen. Por supuesto. Nadie en su sano juicio se plantea, a día de hoy, su relevo. Pero no es menos cierto que del preparador balear se espera una toma de decisiones algo más certera. Sobre todo en el transcurso de los partidos. Y también que abandone su tradicional diplomacia para instalarse en una posición algo más contundente a la hora de escoger una formación, apostar por ella, mejorar las prestaciones fuera del casa o que las faltas tengan un lanzador definido. Así, evitaremos hacer recuento y concluir que en diez partidos lo han intentado Jorge, Iñaki, Bryan Acosta, Aitor Sanz, Malbasic, Juan Carlos, Tyronne y Suso. Demasiados.
Es la hora, en definitiva, de acertar. No porque el Tenerife esté lejos de los puestos de ascenso directo (4 puntos) ni porque esté fuera del play off. Sino porque partidos como el de este sábado afean en caso de mal resultado. Pocos repararán entonces en los buenos números del Lorca en casa, en que de verdad tiene menos puntos de lo que merece o en que se puede perder contra cualquiera en esta categoría. En la cabeza del grueso de tinerfeñistas retumbará eso de ¿en Lorca? ¿En ese campo? Como aquella temporada en Palamós ante el Llagostera cuando todo empezó a derrumbarse.
No se trata de ser alarmistas, sino de recuperar la buena senda. De demostrar que hay materia prima para todo lo que estos jugadores se propongan. Precisamente por eso, por lo que creemos en ellos y en su entrenador, tienen que alimentar esa fe dando un golpe en la mesa. Ya.