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Tranquilos

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife extendió su mala racha de resultados como visitante al Anxo Carro. Volvió de vacío de Lugo y cosechó una nueva derrota fuera de casa, la tercera consecutiva. Los números lejos de la isla, 3 puntos sobre 12 posibles, no invitan al optimismo. Ni siquiera son los de un aspirante a nada importante. Salvo a escapar de la quema.

Sin embargo, la realidad de lo que aconteció sobre el césped el pasado domingo fue otra. Y los objetivos de este club deben serlo también. A diferencia de Valladolid y Córdoba, donde faltaron intensidad y claridad de ideas, respectivamente, el grupo de Martí sí plantó cara al Lugo. No fue peor que su oponente, excepto en el cuarto de hora posterior a haber encajado el 1-0, y en el marcador global, claro, que es lo único que importa de cara al campeonato.

De hecho, esa derrota es producto de la ineficacia blanquiazul de cara al gol. Malbasic, Longo y Camille dispusieron de inmejorables opciones para adelantar a su equipo. Y Montañés, incluso, tuvo en sus botas el empate en el epílogo del encuentro. De por medio, una actuación arbitral discutible. Con un penalti inexistente de Vitolo que decantó el partido y con una permisividad del colegiado hacia la reiteración de faltas de los locales que rayó lo escandaloso.

Puede que al Tenerife aún le falte para ser un candidato a pelear por el ascenso. Incluso para verlo como un equipo de los que puede tener plaza casi asegurada para el playoff. Necesita esa regularidad que, por unas razones o por otras, no termina de encontrar para pasarse varias jornadas sumando puntos de 3 en 3. O, al menos, para no interrumpir la secuencia de ir añadiendo unidades a su casillero cada vez que sale del Heliodoro.

Particularmente, trato de aislarme de los extremos. Reconozco que el Tenerife tiene plantilla para ilusionar este curso. Pero una cosa es eso y otra, como le piden algunos, pasearse con suficiencia cada domingo. Espero que compita en cada partido como si fuese el último. Que se deje el alma. Salvo el día de Valladolid, el panorama futbolístico tampoco me parece un desastre de magnitudes tan apocalípticas como el que los amantes del ruido dibujan desde el entorno cada vez que llega una derrota.

Soy exigente. Pero no se sube en octubre. Lo que sí me duele es que el buen arranque de campeonato se haya emborronado con estas tres derrotas consecutivas fuera de casa y que el equipo siga haciendo la goma respecto al pelotón de los importantes. Y más en la temporada en la que no se condenó con el lastre de un mal inicio con el que, tradicionalmente, había que cargar luego casi hasta Navidad o Carnavales.

La mala racha no durará demasiado. Admito que estaría seriamente preocupado si el fútbol exhibido por el Tenerife fuese exclusivamente el de las salidas a Valladolid o Córdoba. Creo que hay para más y que estamos ante un problema coyuntural puntual. Y espero que esporádico.

El fútbol es un deporte bastante caprichoso en el que los goles no son algo que puedas comprar por kilos en el supermercado. Ni siquiera puedes administrarlos a tu voluntad como el dinero que te resta para llegar a fin de mes o la cantidad que eliges pagar en la letra de un coche. Simplemente llegan un día en el que los futbolistas están inspirados y se derraman a borbotones, como contra el Barcelona B, los partidos de Copa ante Rayo Vallecano y Córdoba, o la última comparecencia en casa contra el Alcorcón. También sucede que, a veces, no llegan aunque estés jugando durante tres días seguidos.

En Lugo no quiso entrar la pelota. Pero lo hará nuevamente. Es cuestión, simplemente, de eficacia. Este Tenerife, hasta que demuestre lo contrario, es culpable de generar llegadas y ocasiones en la mayoría de sus partidos como para quedarnos tranquilos.