Redacción Deporpress | El CD Tenerife perdió en Lugo sin ser peor que los gallegos. Lo condenó su ineficacia de cara al gol y un árbitro muy malo. Malbasic, Longo, Camille y Montañés tuvieron oportunidades clarísimas para perforar la portería gallega. No lo hicieron y al rival le bastó con aprovechar el regalo del colegiado, en forma de penalti injusto, para ensuciar el partido a partir de ahí y quedarse con los tres puntos.
Los blanquiazules solo fracasaron en el Anxo Carro en el marcador. Su propuesta futbolística fue suficiente para superar al Lugo sobre el terreno de juego. En todo menos a balón parado, donde los locales llevaron peligro en cada falta lateral innecesaria que concedió el grupo que dirige Martí.
Lo peor es la sensación de impotencia por otra oportunidad perdida para iniciar una racha que deje al Tenerife en la zona alta y con posibilidades reales de presentar su candidatura al ascenso. Porque un equipo que cae tres veces a domicilio y que vuelve de vacío a la isla, en puntos y en goles, ante conjuntos como Valladolid, Córdoba y Lugo no tiene aún el visado para ser considerado como alguien con visos de pelear, de verdad, por cosas importantes.
Fue mejor el Tenerife hasta el penalti, inventado por el árbitro pero evitable para un jugador de la experiencia de Vitolo. Entrar con los dos pies por delante dentro del área, por muy seguro que se esté de tocar la pelota como pasó en esta ocasión, es darle una bala al que decide para que decante la balanza del lado que no conviene. Y eso, justamente, fue lo que ocurrió.
A partir de ahí aparecieron más imprecisiones. Las prisas por querer ganar antes que empatar. La precipitación. La falta de claridad en los pases. Y las interrupciones, en las que el Lugo también contó con la inestimable complicidad del colegiado. Los locales cometieron el doble de faltas que el Tenerife y se fueron con menos tarjetas. Iriome y Miquel, con innumerables reiteraciones en esta faceta del juego, hicieron cinco y seis, respectivamente, antes de ser amonestados.
La situación clasificatoria tampoco es tan grave. El Tenerife está fuera del playoff, pero a tiro de piedra de todo. Está a 4 puntos del líder Numancia. A 3 del ascenso directo, que marca el Valladolid, y a 1 del sexto puesto. Nada que no se pueda corregir con más de regularidad.
Esta vez no hubo desidia, ni falta de actitud. Los preocupantes síntomas de Córdoba y Valladolid parecen felizmente superados. La derrota en Lugo hay que apuntarla en el debe de un árbitro muy malo. Y, sobre todo, de cara a la portería contraria y actuando como visitante, a una ya más que preocupante ineficacia.