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Copa envenenada

Por @juanjo_ramos

La Copa del Rey actual es una mentira. Una mentira basada en un formato de competición que solo favorece a los equipos grandes, en la que se plantan a siete partidos del título casi sin esfuerzo. Eluden tres rondas y empiezan contra un rival dos escalones por debajo que ellos en cuanto a categoría se refiere.

La Copa es un negocio para las televisiones, que quieren eliminatorias entre equipos grandes avanzada la competición y a los que el partido único les sería menos rentable. Sobre todo si, como pasaba cuando era así, los gigantes Madrid o Barça caían de vez en cuando en lugares como Toledo o Novelda.

La Copa es la competición menos importante para esos gigantes, pero a nadie le amarga un dulce (título). Por eso piden esa seguridad del partido de vuelta contra los de inferior categoría, para arreglar un teórico batacazo fuera de casa.

La Copa es un invento, un trampantojo de esta Federación Española acosada por la corrupción, en la que se dan premios económicos de consolación a los equipos de Segunda B y Tercera a cambio de su silencio y hasta complicidad.

La Copa está bajo sospecha porque es casi imposible (1 posibilidad entre 1024) que a un equipo le toque diez veces en diez sorteos seguidos fuera de casa. Y eso, casualmente, le ha sucedido al CD Tenerife.

La Copa es un castigo para los equipos de Segunda División, que se matan entre ellos en dos eliminatorias a partido único, contra los mismos rivales que luego tienen en Liga y con el único premio de enfrentarse en su tercera ronda a un Primera poco atractivo para sus aficionados.

La Copa es una competición casi clandestina porque la Federación Española es capaz de tragar con un calendario en el que una ronda de la competición coincide en días y horas con una jornada intersemanal de Primera.

La Copa es una vergüenza si se compara con las de otros países, en especial la inglesa. En ella, hay partido único hasta la final; participan muchos más clubes y los de la Premier se arriesgan a un replay. Tampoco hay lío con la sede de la final. Es fija: Wembley. También su fecha: una semana después de la última jornada de Liga.

La Copa es, en definitiva, una carga si no eres un equipo de clase media alta en Primera. Participas en ella sabiendo que no la ganarás y, lo que es peor, que tampoco interesa que dures mucho en ella. Distrae de la Liga, el verdadero objetivo para los que se juegan la salvación o el ascenso, y económicamente solo suma si te toca un grande. Algo poco probable.

Dicho todo esto, ¿alguien quiere ver jugar al Tenerife contra el Espanyol y que pierda? Pues eso es el fútbol de verdad. Todo lo anterior es negocio.