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Intenso

Por @rondoscutillas

No hubo morbo amarillo en forma de derbi. Ni tampoco venganza contra el rival que nos dejó sin gloria ni paraíso el pasado mes de junio. El primer sorteo con luz y taquígrafos de la Copa del Rey que ha vivido el CD Tenerife en mucho tiempo, emparejó a los blanquiazules con el RCD Espanyol. Los catalanes son un equipo con solera en Primera y un histórico de esta competición del ko pero, en líneas generales, la noticia ha dejado indiferente a la masa social del Heliodoro.

Admito que esperaba mucho más. Pero lo que esta vez ha deparado el azar tiene también su lado bueno. Es cierto que no veremos una eliminatoria contra la UD Las Palmas o el Getafe, pero medirse al Espanyol no supondrá ninguna carga emocional añadida para la plantilla. Ni tampoco una distracción, en cuanto al entorno se refiere, del objetivo de estar peleando por el ascenso. El equipo de Quique Sánchez Flores no es tampoco el Valencia de Marcelino o el Betis de Quique Setién, que también habrían generado mucha expectación y hasta una mayor taquilla, pero quizá ha caído este rival para que el Tenerife sea capaz de plantar cara al conjunto perico y, quién sabe incluso, si es para poder dar la sorpresa y plantarse en la siguiente ronda.

Como diría Nano, que ahora calienta el banquillo del Levante por el inestimable consejo de sus representantes, todo lo que tiene que pasar, pasa por algo. Y lo que no tiene que pasar, también. El destino no ha querido que esta vez aparezca uno de los rivales soñados, pero eso no va a ser excusa para no acudir al estadio y disfrutar con un buen encuentro de fútbol. Solo hay que pensar que, la última vez que hubo un partido de Copa en la isla, ni España había ganado el Mundial, ni James Cameron había estrenado Avatar en el cine, ni tampoco se había inventado el Ipad. Ha pasado mucho tiempo. Demasiado. Así que, ahora que por fin vamos a tener esta competición aquí, disfrutémosla.

En la Liga, el calendario plantea ahora una nueva reválida fuera de casa, justo donde los blanquiazules se han mostrado más titubeantes en sus prestaciones tanto en Valladolid como en Córdoba. En ambas salidas, despojados del balón y sin casi argumentos, se mostraron a años luz de la imagen que han ofrecido en sus partidos en el Heliodoro. Como local es otra historia. El Alcorcón, que llegó al Heliodoro con apenas un gol encajado, fue la última víctima de la eficacia que está mostrando el grupo que dirige José Luis Martí este curso.

Como aquí somos tan amantes de los extremos, trataré de domar la euforia de la última goleada recordando que en la pasada campaña, a estas alturas, el Tenerife sumaba 8 puntos, apenas 2 menos que ahora. La diferencia, en cuanto a sensaciones, es que este grupo es capaz ahora de lograr buenos resultados después de palos como recibidos en Zorrilla o El Arcángel y que en la 2016/17 le costaba más levantarse para poder revertir reveses similares.

El Lugo, que suma los mismos puntos que el Tenerife en la clasificación, será un buen termómetro para calibrar, con un diagnóstico mucho más exacto, si el problema fuera de casa es meramente futbolístico. O si, por el contrario, también va directamente relacionado con algo tan preocupante en Segunda como ser un visitante escasamente intenso.