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Suso Santana

por @juanjo_ramos

Le tengo un respeto inmenso al capitán del Tenerife por su pasado y por su presente. Llegó al club de forma casi inesperada y, aunque lo intentó, no resultó exitosa su primera etapa. Era joven y le faltaba crecer futbolísticamente. Lo intentó en el Raqui San Isidro y en el Fuerteventura antes de que le llegara la oportunidad que cambió su vida: el Hearts. Allí en Escocia, lejos de su gente, se curtió, sufrió y mejoró. Porque no fue miel sobre hojuelas su estancia, pero tuvo éxito.

Por eso, ya maduro, no desaprovechó la oportunidad de regresar al Tenerife. Perdiendo dinero y bajando hasta la Segunda B, volvió. Con humildad trabajó para que su influencia en el equipo de Álvaro Cervera fuera en aumento. Colaboró en el ascenso, pero fue en el retorno a Segunda A cuando explotó.

Clave en derbis, permanencias y en el mantenimiento del compromiso del vestuario, ha resucitado cuando muchos le daban por suplente. Lo hizo en el playoff cuando parecía haber perdido peso en el equipo. Repitió en agosto cuando muchos le daban por amortizado e instaban a su paso a la reserva. Y volverá a hacerlo. Estoy convencido.

Desconozco cuál será su rol final en este equipo, pero sé que tendrá protagonismo. Y que sabrá aceptar un papel secundario si es el que le toca. Porque por encima de todo Suso es tinerfeñista.

No hace falta que yo escriba aquí que se equivocó contra el Granada. Lo sabe y lo ha reconocido él mismo. Sabe que cometió uno de esos errores propios del Suso que se fue a Escocia, no del que volvió. Caro le va a costar: cinco partidos de sanción y empezar de cero a pelear por el puesto.

Pero sí le haré un reproche al capitán: que se fije en las críticas. Primero porque si se ciñen a la expulsión son lógicas. Y si se refieren a su nivel futbolístico no dejan de ser una opinión. Dejar caer que hay gente que le espera en la bajadita para criticarlo no era lo apropiado el día que salía a disculparse. Aunque sea verdad. Si lo es, por cierto, será de un sector minoritario. De ese que se tapa los ojos y las entendederas para no darse cuenta de lo que le ha dado este tío al Tenerife.

Pero el pasado en el fútbol importa poco en estos tiempos. Por eso, al Capitán le toca trabajar y callar unas pocas semanas. Ya callarán otros a la vuelta. Y la mejor manera para conseguir ese silencio no es quejarse, sino repetir el nivel de los partidos ante el Zaragoza o el Barcelona B.