Redacción Deporpress | El CD Tenerife perdió su condición de invicto en Zorrilla de manera justa. Fue menos eficaz que el Real Valladolid en el área. Cometió el error de no ser solidario en las ayudas a los laterales. Careció de contundencia a la hora de ir a disputar algunos duelos individuales. Y tampoco tuvo la fluidez de otras veces con la pelota. En resumen, acumuló demasiados pecados y eso, en una categoría tan igualada como la Segunda, equivale a derrota si tu adversario es un equipo tan capaz como el blanquivioleta.
La puesta en escena no fue mala. Los blanquiazules lo intentaron durante el primer tercio del encuentro. Pero no aprovecharon ninguna de las opciones que tuvo Tyronne ante el marco de Masip. Los locales ya habían avisado de su capacidad para bombardear con peligro el área tinerfeña desde los costados en un tanto mal anulado a Mata y, en la segunda oportunidad, ya no hubo perdón.
Ni Suso, ni Juan Carlos Real colaboraron en defensa como otra veces y las subidas de los laterales vallisoletanos se convertían en un dos para uno contra sus homólogos isleños. Mal panorama para remar con el marcador en contra. El grupo de Martí se recuperó del mazazo y compitió como pudo hasta que llegó el segundo tanto, que pudo ser falta a Camille en el salto de cabeza y hasta fuera de juego. Ahí se acabó todo. No porque el Tenerife no lo intentase, sino porque las aproximaciones a los dominios de Masip eran cada vez más aisladas.
En el plano individual tampoco sobresalió nadie. Más bien al contrario. Aveldaño tendrá una oportunidad más en la Copa del Rey para convencernos de que la versión que ofreció en Zorrilla no es, ni de lejos, la que se espera de él. También tendrán sus opciones Paco Montañés y Malbasic. El primero para irse reencontrando con las sensaciones de sentirse importante y el serbio para irse adaptando al fútbol español y a sus nuevos compañeros. Sobre el talento de ambos están puestas muchas de las esperanzas del Tenerife de este curso de cara a los metros finales.
La derrota debe ser tomada con naturalidad. Es un recordatorio de lo complicada y larga que va a ser la temporada. Espero que haya autocrítica y que el revés sirva de acicate para seguir mejorando. Al entorno, tan propicio a pasar del blanco al negro y viceversa con demasiada facilidad, hay que recordarle que el invierno de un mal resultado dura menos si en el próximo partido en casa, contra un Granada que llegará a la isla necesitadísimo y sin ninguna victoria, el Heliodoro se pone las pilas y la gente se lo deja todo animando. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil, pero el objetivo estará siempre un poco menos lejos con tu apoyo.