Por @ivanvillanua
Partamos de una base sólida y real: si hay dos culpables de esta situación son el futbolista y sus representantes. El primero por dejarse vender la moto y los segundos por dar la sensación de una manía irracional a nuestro club y escudo, sacando como GEOS a sus futbolistas lo antes posible sin importarles el futuro de los pibes.
A partir de aquí:
Nano no solo ha cometido el error de marcharse de allí donde podía haber salido a hombros. Entró en un juego endemoniado, se dejó adular por tres o cuatro y una vez en Éibar no ha fomentado un clima de ‘buen rollo’ con el que haber facilitado ahora su salida. Todo lo contrario: desde invierno estuvo buscando alternativas para escapar de Ipurúa lo que ha molestado a su entrenador y director deportivo.
Este último es el que tiene claro que no lo dejará salir a cualquier precio: antes prefieren que caliente el culo en la grada que ver arrodillar el escudo del Éibar por un capricho. Por lo que, siendo inteligente, a la pregunta del Tenerife «¿Nos pueden ceder a Nano?», la respuesta fue «Sí, por un millón de euros». Imposible para las arcas tinerfeñas.
El mensaje no iba para el club blanquiazul con el que las relaciones entre ambos directores deportivos es exquisita. La respuesta tenía otro destinatario: «Chaval, saldrás donde nosotros digamos».
Sería de locos no querer a Nano en nuestro equipo. Es un fenómeno dentro del campo. De ahí que Alfonso Serrano defina su posible llegada in extremis como algo «extraordinario». La mejor definición también a la hora de catalogar su fútbol. Pero hemos de pensar otra cosa: Nano no llegaría y besaría el santo. Primero debe competir en cada entrenamiento y ponerse a un nivel superior de los que están ahora; segundo y, para eso, deberá coger un tono físico muy lejos del que tuvo en Tenerife por culpa de su inactividad y lesiones continuadas. Tercero y no menos importante: ¿Necesita más fichajes de ataque el Tenerife o sería mejor contar con un defensa o centrocampista más?
Yo soy bastante incrédulo con la llegada de Nano. Creo que hay más opciones de que vaya a Osasuna (ni siquiera al Real Oviedo), que a nuestra isla. Que lo usen como moneda de cambio de algún fichaje de última hora y llegue a Eslovenia antes que volver a pisar de blanquiazul en el Heliodoro.
Para el chico solo le pido una cosa, que se haga esta pregunta: ¿A quién benefició su marcha a éibar? A él está claro que no. Entonces, ¿Por qué la aceptó? Porque le vendieron una moto. Le llenaron la cabeza de pajaritos: «hermanazo, brother, crack, top, máquina, lo vas a petar» y esa sarta de estupideces que se dicen hoy en día para lavar el cerebro a las personas.
Sal de ese círculo y seguro que las cosas comenzarán a ir como mereces: Triunfando de una vez por todas que para eso tienes calidad de sobra.