Tengo la voz rota, un ojo a la virulé porque se me rompió una lentilla y más sed que un caballo en medio del desierto. Pero me importa un carajo. No sé cómo daré clase a mis alumnos mañana: si con señales de humo o por morse. Así no puedo ni hablar. Pero que me quiten lo bailado. Lo vivido hoy en el Heliodoro los contaremos 22.000 locos por este equipo.
Nos queda un último esfuerzo, ante un rival al que vamos a poder tutear y que no será tan complicado como el Cádiz. Pero para que el milagro se haga realidad volvemos a hacer falta todos y cada uno de los que hoy estuvimos presentes. Partiéndonos el alma, caminando de un lado de la grada al otro. Con los nervios a flor de piel.
Señoras y señores, nuestro equipo nos ha hecho hoy llorar de alegría. Quedan seis días de trabajo, de duro esfuerzo, de concentración, de besar estampitas, de prometer una caminata a Candelaria. De encomendarnos a todo lo que empiece por San: incluida tú, San Acosta.
Vamos, es el momento, el que hemos estado esperando. Ahora no hay vuelta atrás. La Primera División nos espera…anda que si lo conseguimos…la que vamos a liar con el japonés en esos campos grandes de verdad.