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[Contracrónica] ¡Sí se puede!

Redacción Deporpress | El Heliodoro volvió a vivir un partido agónico. De esos que te hacen contener la respiración más tiempo de lo previsto. Con el corazón por encima de tus latidos, la tensión disparada y la sensación de que el resto de las más de 20.000 personas que están allí pasan exactamente por lo mismo tú.

Posiblemente la gran mayoría de los asistentes al estadio reconocerán, ahora sí, que Cervera no era el mejor invitado a este convite. Tras un meneo en Cádiz, que volviera el extécnico blanquiazul le daba al asunto cierta dosis de terror e intriga. Como una película de Hichtcook donde intuyes lo que va a pasar pero prefieres taparte los ojos y esperar a que se obre un milagro.

Martí aprendió del palo del jueves y le dio la vuelta al asunto. Con un once inicial más justo y ordenado metió en su área al rival y apenas le dejó mover el balón. Aketxe perdió su brújula y eso era la mejor de las noticias. En el otro lado, la entrada de Suso cabreó al entrenador visitante: a nadie le tiene más miedo en un campo que al de Taco porque sabe, de sobra, que es el mejor revulsivo cuando necesitas que el partido se de la vuelta. Así fue. El capitán cargó a sus espaldas al equipo y a la grada mientras que el resto, en una actitud muy seria, acompañaban la melodía de la victoria. El maestro Shibashaki, batuta en mano, dio otro recital de balones imposibles y pases certeros. E hizo el gol del empate de la eliminatoria. «¡Cómo es posible que este tipo tan bueno juegue aquí!», exclamaba uno. «Pues lo trajo Serrano», le respondió con vacile su compañero de asiento.

Sí se puede. Claro que sí. Lo de este domingo es un claro ejemplo. 120 minutos de incógnita, de tensión, de rabia, de lágrimas y de voces rasgadas. El equipo pasó de manera justa y merecida. Martí Kasparov ganó a Cervera Karpov en esas partidas de ajedrez tan complicadas que Álvaro plantea siempre en momentos catatónicos. Ahora solo queda Madrid en el horizonte. El 24 de junio se pondrá fin a la temporada. Y, sí se puede, si se puede se cerrará de la manera más maravillosa posible.