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Millones

Por @rondoscutillas

Escribo estas líneas sabiendo que el gran momento ha llegado. No sé si el recorrido durará hasta este domingo. O si el CD Tenerife alargará esta ilusión común hasta el último segundo del último partido. Solo sé que lo que todos queríamos ya está aquí. Y que hay que disfrutarlo.

Llevamos años esperando a vivir algo así. Veíamos con sana envidia cómo otros equipos disputaban las eliminatorias para subir a Primera mientras nos repetíamos que alguna vez, desgraciadamente no tan pronto como nos hubiese gustado, los protagonistas irían de blanquiazul y nos resultarían familiares.

Nos ha tocado el premio. Tenemos la recompensa al trabajo bien hecho y ahora toca rematarlo. Es la tarea más difícil. Pero también la más gratificante. Hay que ser inteligentes y tener perspectiva. Ir partido a partido. Minuto a minuto. Con paciencia. Despacito. Ahora, después de tanto intercambio de golpes, no podemos caer en la trampa de querer cerrar el partido subiendo a la red o inventándonos el golpe que sale una de cada diez veces que lo intentas. Hay que seguir con las mismas armas que nos han traído hasta aquí. Y no precipitarnos. Ni en las buenas, ni en las malas.

Estas eliminatorias se deciden por detalles. Unos, los más decisivos, están de la mano del talento de un grupo de jugadores que ha demostrado que sabe competir como ninguno. Otros, que también tienen su influencia, los tendremos que poner desde la grada fabricando esos ambientes especiales de los días grandes en el Heliodoro. Animándoles a saber que, como en toda la temporada, no estarán solos. Ni aquí, ni en la Península. Luego están los intangibles y la suerte. Un palo. Un penalti no pitado. Un fuera de juego que no era. Una expulsión. Ahí solo interviene el destino, que todas las veces anteriores nos enseñó que los ascensos a Primera llegan en año impar y en víspera de Mundial: 1961 (Chile’62), 1989 (Italia’90), 2001 (Corea y Japón’02) y 2009 (Sudáfrica’10). Estamos en 2017 y el año que viene hay Mundial en Rusia.

La competición ha emparejado a los dos equipos que tienen una mayor masa social de los cuatro que estarán en el playoff. Cádiz y Tenerife comparten, además, una pasión común por el fútbol y el Carnaval. Y también son los contendientes con más historia en Primera. Este domingo, para desconsuelo de sus fieles seguidores, solo uno seguirá adelante para intentar convertirse en el tercer inquilino del ascenso.

El año pasado escribí, por estas fechas, que ya reconocía en aquel Tenerife algunos rasgos que presagiaban que algo grande estaba por llegar. Y apenas doce meses después cada uno ha hecho la tarea para estar donde estamos. Desde Alfonso Serrano, que se aseguró la presencia del ‘Choco’ Lozano en el playoff a cambio de que Honduras lo disfrutase en los Juegos Olímpicos de Río, al último aficionado que va a dejarse la garganta o sus últimos ahorros en acompañar al club de sus amores en esta aventura.

Ha llegado el gran momento. No somos el Madrid o el Barça. Ni tampoco ganamos como ellos por costumbre. Pero, de vez en cuando, la historia nos regala la opción de escribir una página de gloria en este inmenso y ya casi centenario libro llamado Tenerife. Cada uno de nosotros encontrará estos días en su interior la razón para creer que es posible. Colaboremos en acabar un renglón más de este milagro. Que cada cual escoja su motivo. Y que seamos millones.