Por @fllombet
Llegó el día. No ha sido fácil esperar, pero ya está aquí. Tenerife vivirá un fin de semana sin precedentes. Nunca antes una fase final de competición europea de baloncesto, de equipos, se le había adjudicado a nuestra isla. Si le añadimos que uno de los protagonistas es nuestro equipo, la fiesta está casi completa.
Desde la llegada a la isla de los participantes, a lo largo de toda la semana, sumado al desembarco de sus respectivas aficiones, que le van dando color a La Laguna y a la isla, el gusanillo por empezar es cada vez mayor. Tenemos ya ganas de entrar al pabellón y vivirlo en primera fila.
El lleno no está asegurado. El esfuerzo económico para las familias era importante y no pocos han preferido ver el espectáculo por televisión o en las pantallas gigantes que se van a habilitar en diferentes escenarios. Pero sí está asegurado un espectáculo organizativo, festivo y de basket de primer nivel.
Todo va a salir bien. Solo con la presencia de Iberostar Tenerife en esa final, es para sentirse muy orgulloso y disfrutarlo. El recorrido ha sido complicado, mas que alguno le pueda parecer sencillo. Ahora puede parecer que a los nuestros no les ha supuesto ninguna exigencia deportiva estar aquí y que el nivel de los rivales casi obligaba a estar entre los mejores. Nada de eso es real. Los nuestros han toreado en plazas muy complicadas para que no se les deje de reconocer el mérito que tiene estar en esta cita.
Ya es un objetivo cumplido. No se les puede exigir nada más. Hay que celebrarlo…el lunes.
Ahora toca pelearlo. El premio sería incalculable en actualidad y en historia. Levantar un título europeo solo está al alcance de los grandes. En eso quiere y aspira a convertirse el equipo de nuestra isla. Ahora solo toca exigir que así sea. Nadie duda que la temporada de los de Txus Vidorreta se recordará siempre como la mejora de la historia de un equipo de baloncesto en la isla. Pero tener la oportunidad de poner la guinda es algo que no puede dejar de intentarse.
No será sencillo para ninguno. Y ninguno puede presumir de ser favorito. Ese es el argumento para que ahora no perdamos tiempo en celebrar donde estamos, sino en quemar las energías que nos quedan para intentar salir campeones.
No es una exigencia, pero sí una oportunidad. El lunes podremos hablar del campeón como un ganador justo y celebrar nuestra participación como un éxito. Pero, ¿y si somos nosotros los que nos sacamos la foto con el trofeo y lo guardamos para siempre?
Hoy viernes toca empujar para que así sea. Si no es, ningún reproche habrá. Pero… ¿y si es?