Redacción Deporpress | Un equipo menor, recién ascendido de la Segunda División B, que llegaba a la isla en su peor momento de la temporada, fue el encargado de acabar con la racha de 26 partidos sin perder del CD Tenerife en su estadio. Lo consiguió con un planteamiento táctico serio, sin concesiones en el medio e incomodando a una escuadra blanquiazul que, en esta ocasión, no pudo robar el balón casi nunca en campo contrario. Esto provocó que las transiciones ofensivas locales se hicieran demasiado largas y previsibles.
Como consecuencia, la primera parte se le esfumó al equipo de Martí con muy poco que contar: un gol en contra y un remate al poste de Choco Lozano en posición forzada. Se hacía necesaria una reacción, un giro procedente del banquillo que reactivar al Tenerife que ha sido capaz de escalar hasta las posiciones de playoff. Pero el paso adelante propuesto por el entrenador resultó insuficiente y tampoco ayudaron los cambios. Especialmente el tercero puesto que Martín ubicó a Gaku en su debut como mediocentro y el japonés se perdió demasiado lejos de la zona de influencia del partido.
Es cierto que el Tenerife dispuso de ocasiones suficientes para, al menos, empatar el choque. Pero la versión más apagada de los insulares en este 2017 igual merecía también un castigo así.