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Creer

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife continúa su idilio con la Liga. Cumple su quinta semana de relación con los playoff y mantiene viva la llama de su luna de miel en el Heliodoro donde, tras el empate ante el Huesca de principios de diciembre, firmó en la pasada jornada su quinta victoria consecutiva (Alcorcón, Zaragoza, Córdoba, Elche y Almería). Ante todos ellos, además, también mantuvo su portería a cero.

Esa solvencia defensiva, extendida en global a nada menos que 573 minutos sin perforar la portería de Dani Hernández, es el mejor aval de los blanquiazules para mantener su candidatura a vivir cosas importantes este curso. Y es que, independientemente del extraordinario momento de forma por el que atraviesa el guardameta, el Tenerife demuestra semana tras semana que, si no regala nada a su rival y mantiene la concentración para minimizar errores en cada partido, es uno de los equipos más complicados de ganar en Segunda.

El héroe inesperado del triunfo ante el Almería fue Raúl Cámara. El lateral se fue hacia arriba y culminó, por dentro en vez de por fuera, una galopada cargada de fe en la que se lanzó al suelo con todo para rematar un balón sobre la salida del meta andaluz. Su tanto, por poco frecuente en un jugador de sus características, premia la trayectoria de un jugador que, con mayor o menor acierto, lo da todo en cada partido y abandera la definición de honestidad y amor a unos colores que debe encontrarse en el diccionario de todo buen futbolista que se precie.

Y es que la cita ante el Almería era un partido más tramposo de lo que podía parecer. Porque el Tenerife suma más de un año ya sin perder en casa. Porque el rival aún no ha ganado fuera de casa esta temporada y había perdido 8 de sus últimos 10 por la mínima, sumando también dos empates. Porque dos de los cuatro mediocentros de Martí estaban de baja y otro acababa de salir de una lesión. No era el mejor panorama y, sin embargo, la victoria se quedó en la isla. Se ahuyentaron, de paso, esos fantasmas que indican que, habitualmente, los blanquiazules pegan el bajonazo cuando menos se espera. Así que los que desean fervientemente que eso ocurra…tendrán que seguir esperando una semana más para servir su habitual ración de críticas al ajillo.

El partido del pasado fin de semana sirvió también para reivindicar la figura de Carlos Ruiz. El central, habitual inquilino del banquillo en los últimos tiempos gracias al enorme papel de la pareja formada por Jorge y Germán, se reinventó como mediocentro por necesidades del guión y cumplió con creces. No cometió casi errores en la distribución e impuso su físico en los balones aéreos y divididos. Su rendimiento le crea otro ‘bendito problema’ a Martí de cara al partido ante el Mallorca, sobre todo ahora que Alberto vuelve a estar disponible tras cumplir su partido de sanción.

El Tenerife vive su momento más ilusionante de la temporada. Se ha ganado el derecho a seguir soñando y, pase lo que pase en tierras baleares, ha sembrado ya esa añorada inquietud en todos sus seguidores de que va a pelear, por fin, por algo que sea importante. Luego se conseguirá o no. Pero, mientras el calendario sigue desgranando hojas en busca de la meta de junio, me conformo con esta sensación de orgullo que, después de mucho tiempo, nos ha devuelto a casi todos las ganas de creer.