por @juanjo_ramos
Resulta que la señora de Chuli está embarazada y prefiere quedarse en tierras peninsulares que venir al Tenerife. Le da igual que el club insular ponga 50.000 euros sobre la mesa, asuma los 200.000 de ficha que restan hasta junio y se comprometa a pagar una importante cantidad al Almería para firmarle por otras cuatro temporadas en caso de ascenso. ¿Culpa de Serrano?
José Naranjo tenía 15 ofertas de Segunda. Desde el principio se puso como objetivo seguir en Primera. Apareció el Sporting y, más adelante, el Genk. Y se decidió por emigrar a Bélgica. El Celta recibió 1,8 millones de euros de traspaso. Inalcanzable para los 15 de Segunda. ¿Culpa de Serrano?
Rosario Central cambia de entrenador. Llega Paolo Montero. Uruguayo como Hernán Menosse, al que saca de la lista de descartes. El Tenerife ya tenía un acuerdo con el central, pero su club ha cambiado de criterio y no lo deja salir. ¿Culpa de Serrano?
Los mercados no se manejan como si jugaras al FIFA 17. No es tan fácil, tan matemático. No es elegir un jugador y ponerlo todo para que venga. Tiene que querer venir, que su club le deje y que no haya un candidato más atractivo en el que recalar.
Tampoco conviene creerse todo lo que sale porque en estos periodos hay muchos intereses y salen nombres (casi siempre desde el mismo sitio) que ni siquiera interesaron al Tenerife. Esto aumenta el nivel de frustración cuando avanzan los días sin fichajes.
La realidad es que Chuli, Naranjo, Menosse y Tyronne son los únicos nombres reales que han trascendido.
Tampoco conviene dejarse llevar por el «nombre» o la trayectoria del futbolista a la hora de enjuiciar la valía del fichaje.
La dificultad de este mercado es que no pueden venir jugadores del montón. El objetivo es más ambicioso que en otras ocasiones. Se trata de dar un último salto de calidad para que el conjunto blanquiazul se convierta de verdad en un aspirante. Y en un mercado reducido como el de enero, ocurre que hay pocos nombres y muchos clubes gravitando sobre ellos. Como ellos lo saben, esperan para elegir bien. Sin olvidar el efecto dominó: no en pocas ocasiones hay que esperar a que se produzca un fichaje en sus clubes de procedencia para confirmar la salida de ese jugador que gusta.
Escrito está que Serrano se la juega en este mercado. Que a diferencia de los anteriores tiene dinero. Sus aciertos son obligados. Pero nadie dijo que fáciles y rápidos. Si sale bien, seguirá y (casi) todos contentos porque será bueno para el Tenerife. Si sale mal, hará felices a los que anhelan su caída desde hace tiempo. Tengamos paciencia. Y que el equipo gane al Zaragoza. Porque una victoria corroboraría la imagen de candidato y ayudaría a convencer a algún indeciso. De exigir y criticar siempre hay tiempo.