Por @beatrizpalmero
Dice la Real Academia de la Lengua que el punto y coma se usa para indicar una pausa mayor que la coma pero menor que la que supone un punto. Es decir, que las comas vienen a separar palabras o enunciados que no se diferencian tanto entre sí, que son una simple enumeración o que suponen una aclaración de lo que venimos diciendo. Sin embargo, el punto y coma viene a suponer una diferenciación mayor, una pausa necesaria para decir lo contrario de lo que queremos, para cambiar de argumento o para dar claridad en una enumeración más compleja como esta: el Levante, líder; el Oviedo, sexto; el Tenerife, noveno a un punto y el Mirandés cierra la tabla.
Y ahora me preguntarán… ¿a qué viene este discurso? Y ustedes perdonarán, pero últimamente, para explicarme, solo me vienen a la cabeza argumentos lingüísticos (por qué será) y llevo ya tiempo dándole vueltas al papel que podría desempeñar Marc Crosas en este Tenerife. Desde hace tiempo creo que tenemos muchos más recursos ofensivos que la pasada campaña. La llegada de Aarón Ñíguez, para mí la mejor incorporación veraniega por calidad, y de Amath, que aporta una increíble velocidad, ofrecen muchos más alternativas a la hora de llegar al área rival. Y, junto con Choco Lozano, Suso Santana, Cristo González y cía., deberían de suplir con garantías la marcha de Nano. Pero la falta de gol fue un mal durante muchas jornadas. La presión, sin duda, jugó un papel importante, además de las lesiones y sanciones varias, donde Jouini se está llevando la palma. Pero, en mi opinión, estos argumentos no eran suficientes para justificar que los goles no llegaran. Faltaba una conexión entre la fase de creación de juego y los encargados de finalizar las acciones en el área rival. La pareja Vitolo-Aitor, muy eficaz en la fase destructiva del juego, se veía desbordada para afrontar también la creativa. Y entre la pasada campaña y la presente, sólo había comas, separando un mismo discurso y enumerando los mismos problemas.
Pero creo sinceramente que Marc Crosas puede ser ese punto y coma que, sin ser tan disruptivo como un punto, sí suponga una pausa importante en la trayectoria del equipo e introduzca nuevos argumentos sin romper con lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Él puede liberar de trabajo al mediocentro y aportar aquello para lo que se le fichó: precisión en el pase y trabajo en la creación del juego.
Marc Crosas, además, ha demostrado ser un hombre de equipo, desde su papel en la captura del angelote, hasta su forma de afrontar su suplencia incluso cuando Vitolo mantuvo titularidad pese a su fractura nasal. No ha dejado de mostrar su valentía a la hora de afrontar las situaciones y su saber estar.
Claro que, como la Real Academia reconoce, el punto y coma es el signo de puntuación más subjetivo en su uso de la lengua española. Está claro que Martí aún no se ha mostrado diestro en su manejo, pero creo que, a medida que vaya utilizándolo para escribir, el estilo de su equipo será más fluido y más entendible. Porque Marc Crosas puede ser ese recurso que le falta para que el discurso funcione.