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José Luis Martí

por @juanjo_ramos

La contratación de José Luis Martí como entrenador del CD Tenerife me pareció una idea brillante. El club rompía con la elección del inquilino temporal y con escaso futuro en su banquillo para apostar por una figura con pasado blanquiazul, todo por hacer en esta nueva faceta profesional y con una imagen que amansaría a las fieras que moran en el entorno del club.

El resultado, al menos durante el curso pasado, fue satisfactorio. El equipo salió de los puestos de descenso y, durante un tramo de la competición, ilusionó. Esta temporada debía ser la de la confirmación del joven técnico. Pero los resultados han generado las dudas.

Antes de entrar en otras consideraciones, plasmo la conclusión: no creo que la solución a los males del Tenerife pase por la destitución de Martí. Ni creo que sea el único culpable de una situación, por otro lado, reversible.

Pero no es menos cierto que sí tiene una cuota de responsabilidad considerable porque suya es la misión de hacer funcionar a un equipo que, superado el primer tercio, no carbura como debiera. Escrito está en este mismo espacio desde hace mucho tiempo que considero a cualquier entrenador con los conocimientos futbolísticos adecuados para ejercer su función. Otra cosa es la capacidad para leer los partidos en el transcurso de los mismos, ser un buen director de grupo y asumir riesgos en el momento preciso. Es en estos tres puntos donde, a mi juicio, ha fallado el balear.

Es verdad que su capacidad para realizar cambios que cambiaran de verdad el curso de los partidos ya quedó en entredicho durante la pasada temporada. Martí tarda, abusa del “hombre por hombre” y cuando adopta la decisión de variar el dibujo o sacrificar a algún jugador, no termina de atinar. Es una de sus asignaturas pendientes.

En las otras dos facetas, sin embargo, no había fallado la pasada campaña. Se empleó con suma justicia a la hora de repartir las plazas de titular y suplente durante toda la Liga, algo que no ha mantenido en estas 14 jornadas. Me resulta incomprensible que no haya regresado Carlos Ruiz inmediatamente al once. O que no se le arriesgara, pero sí a Vitolo el pasado sábado. Tampoco encuentro demasiado lógicos los cambios de dibujo y los matices en la idea futbolística que, por otra parte, no casan desde la jornada 1 con los mimbres de los que dispone. Esos bandazos generan tantas dudas como la clasificación.

Ocurre por último que, en el análisis de sus números como entrenador del Tenerife, abundan los empates. Eso quiere decir que el suyo es un conjunto difícil de superar. Pero al que también le falta dar un pasito más para convertir esas tablas en victorias. Muchas veces es cuestión de acierto, pero otras también tiene que ver con el arrojo. Por eso, sería conveniente que Martí recuperara su versión 15-16. Urge que acierte mucho… y que se atreva más.

No resulta deseable que al entrenador y al Tenerife se les haga tarde.