El Aguere está herido de muerte. Lo comunicaron este fin de semana tras su encuentro liguero ante el CV Haris en la Superliga femenina de voleybol. No hizo más daño el resultado final (perdieron por tres sets a uno), sino lo que luego se confirmó por parte de su presidente, Ambrosio González: el Aguere no tiene dinero y en las próximas horas podría decir adiós a tantos y tantos años de historia, de trabajo de cantera, de esfuerzo y muchas noches sin dormir. Solo quien tiene un equipo sabe de lo que estoy hablando: deudas y más deudas. Por cada cien sinsabores, alguna que otra alegría.
Ya lo avisé la pasada semana. Los retrasos en los abonos de las subvenciones llevará al abismo a la economía deportiva si, pronto, no se pone remedio. Porque ni hay liquidez para soportar un aumento de competidores, ni la caja actual cuenta con la flexibilidad suficiente como para adelantar los plazos y cubrir las necesidades de todos antes, incluso, de que comience la temporada.
En esto no hay un culpable directo. Pero es cierto que todos son testigos del crimen y funambulistas en un circo donde penden de un hilo tan fino que, ahora sí, está a punto de romperse y de qué manera. Si el Aguere termina por cerrar su sede, será el inicio de una oleada desgraciada de acontecimientos.
Me reafirmo una vez más. Los clubes deben articular medidas para no apostar toda su temporada a la única carta de la subvención institucional. Se deben diseñar otros planes con equipos profesionales que tengan la capacidad de generar recursos económicos. Y por otro lado, los gobiernos locales, insulares y regionales tienen que empezar a diseñar nuevas fórmulas para entregar cuantías económicas a los deportistas. A más exigencias mejor ratio económico. Y no como ahora donde disputar una competición europea en un deporte como voleibol, por ejemplo, tiene menos mérito que lo que cuesta una cafetera de molinillo. Ese no es el camino. Dejo de nuevo apuntada mi idea: ¿Y si creamos una Reserva de Inversiones para el Deporte Canario? Que aquellas empresas puedan disfrutar de ventajas fiscales a cambio de hacer aportaciones a esta reserva de la que luego se nutrirá la Consejería de Deportes del Gobierno de Canarias para poder contar con recursos. Quizá sea una locura. Pero no por ello debe dejar de ser estudiada.
El deporte canario se muere. Responsables quienes compiten a cambio de recibir euros políticos sin ser precavidos. Que por supuesto es genial construir cantera y fomentar el deporte. Pero no al precio de endeudarse tanto que al final pones en juego hasta tu propio patrimonio. No quiero que el Aguere desaparezca. Espero que se solucione. Lo suyo y lo del resto: que aunque no se sepa en la calle ya están tomando el mismo camino.