Por este camino nos quedamos sin argumentos. Me quedo yo que he sido el primero en defender que debe ser un año para hacer historia. Te quedas tú que quieres más que nadie al Tenerife y lo pasas mal cuando pierde. Y aún así te levantas y sigues apoyando. Se queda sin argumentos el jugador que sale al campo y busca en el juego la mejor solución a los malos resultados.
Pero también se queda sin argumentos Martí que tiene de todo menos delanteros. Y Serrano, que ha contado con el presupuesto más alto y mayor tiempo para fichar y hasta ahora su nuevo proyecto no puede recibir ni un triste aprobado.
Llegados a este punto, cierto es que tampoco tengo argumentos para cesar al técnico por estos resultados. Antes creo que invitaría al director deportivo a llegar a un acuerdo mutuo por Navidad y trabajar con un nuevo manager que ofrezca conocimientos y opciones diferentes. Porque esta vez sí debe ser la definitiva. O éxito o gracias por todo y hasta nunca.
Estoy aburrido. No tengo argumentos ni siquiera para expresar una mera palabra positiva después del empate ante el Cádiz. Que sido triste y hasta juraría que definitivo.
Me quedan argumentos para felicitar al Figaro Peluqueros por su Supercopa, al Iberostar por su liderato y a tantos y tantos clubes que proyectan con ilusión y humildad un futuro mejor. Es lo único que me queda este domingo que podía haber sido brillante y volvió a quedarse a medias.