Redacción Deporpress | Sigue gafado el CD Tenerife, que por segunda vez esta temporada y en casa deja escapar dos puntos (ya son cuatro) ante equipos con inferioridad numérica y con una hora por delante por jugar.
Quizá es el propio José Luis Martí, al repetir semana tras semana en cada previa a partidos en el Heliodoro, cuando se refiere a la ansiedad de sus jugadores por ganar en casa y brindar a la afición un triunfo el que, sin querer, es precisamente quien carga de ansiedad y nervios a sus futbolistas.
Quizá habría que naturalizar las presencias cada 15 días del equipo en casa, su estadio, su gente. No hace falta repetir el mensaje de que el equipo quiere agradar, eso se sobreentiende. A lo mejor es la afición quien no entiende el mensaje que se lanza desde dentro del nerviosismo del estadio ¿Qué nervios? La afición empuja y acompaña, la afición mete presión a rivales y árbitros.
Una victoria y cuatro empates (siete puntos de 15 posibles; al menos sin derrotas) en casa es mal bagaje para un equipo que además solo ha ganado fuera de casa con un gol en propia puerta de su rival (Almería).
No encuentran explicaciones los jugadores a los malos resultados más allá de la falta de puntería, repitiendo el discurso de que más preocupante sería no generar ocasiones de gol. Es cierto, pero lo preocupante es que últimamente da más la sensación de que los rivales están cogiéndole la matrícula al Tenerife, conociéndolo y anulándolo, que de falta de puntería.
Y si a eso se le añade la falta de puntería de Lozano, voluntarioso, trabajador y, de largo, el mejor delantero de los blanquiazules y que Dani Hernández tuvo una tarde de auténtica pesadilla, el futuro no pinta nada halagüeño para un equipo que suma casi los mismos números a estas alturas que la temporada pasada…en la semana previa de la destitución de Agné.