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Mismos actos, mismas consecuencias

por @juanjo_ramos

Sí, el Tenerife tiene un problema. Varios de hecho. O como diría Carlos Alonso: no furula. Y precisamente por eso vengo pidiendo paciencia desde hace semanas.

La salida de Nano fue una puñalada al proyecto. No culpo al chico por querer irse ni al club por acabar transigiendo. Eso es agua pasada. Pero convendremos en que, a escasos tres días para el cierre del mercado, el daño resultó enorme. De repente, el club se vio con dinero pero sin tiempo. Era literalmente imposible, para Alfonso Serrano y hasta para Monchi, encontrar un sustituto de garantías. No lo es Jouini, cuyo rol no era precisamente el de ejercer como astro. Era, más bien, el suplente de la pareja Choco-Nano.

En esa tesitura, el cierre de la plantilla se precipitó sin el remate. Respondamos pues a varias preguntas: ¿Se pudieron traer mejores jugadores? Antes de la salida de Nano no porque faltaba dinero. Después tampoco porque faltaba tiempo. ¿Falta un delantero? Sí. ¿Es el fin del mundo y eso hace desaparecer las opciones de ascenso? No. Pero sí es cierto que la marcha del goleador tinerfeño prácticamente inutilizó la pretemporada. Porque José Luis Martí tuvo que cambiar el plan. Tanto que anda en la búsqueda para que su equipo pase de honrado vestuario que compite siempre a ganador y aspirante. ¿Qué le ha faltado al Tenerife? Estabilidad para empezar con todos en la jornada 1, algo de suerte para atinar en no pocas ocasiones que ha tenido para rematar los partidos y, por supuesto, calidad.

Es esto último lo que más me preocupa. Porque, centrados como estamos en la evidente falta de gol, los árboles de la sequía no nos dejan ver el bosque. La eliminación de Copa, por ejemplo, se produjo por un regalo de Alberto en el 1-0 y otro de Camille y Carlos Ruiz en el 2-1. Pero también hubo errores individuales contra el Sevilla Atlético o el Lugo (Copa) o desajustes colectivos contra Elche o Mirandés. Y claro, si te cuesta un mundo marcar, no regales. ABC del fútbol.

Llegados a este punto, queda en evidencia que deben mejorar José Luis Martí y sus jugadores. Pero aparte de deber mejorar, es que pueden. Porque tienen capacidad. Y a eso me aferro. Que la trayectoria no es la deseada y que cansa, claro que cansa, la sensación de deja vú constante a estas alturas de cada temporada.

Pero a menudo, hacemos análisis de nuestro equipo de forma aislada sin prestar atención a que compite con otros 21 y que la mayoría comparte sensaciones negativas. Casi ninguno está donde quería. Tanto que en Alcorcón ha sido destituido el entrenador y en Mallorca o Zaragoza ya se ha valorado tal posibilidad. No es consuelo, sino una visualización más general de la realidad.

Realidad que, por cierto, nos ha llevado otras veces en este punto a la destitución del entrenador, la pérdida de semanas enteras para encontrar un camino, la espera del mercado de invierno como solución a las carencias, la desesperada carrera de la remontada clasificatoria y, como colofón, la frustración de quedarse otro año sin aspirar a nada.

Ese camino, ya recorrido estos años, tiene una alternativa. Evitar que las críticas dañinas se propaguen como el rabo de gato y que alguno, que se cree más artista que el nefasto grafitero Riok, consiga su objetivo de destruir. Dice un amigo mío: mismos actos, mismas consecuencias. Cambiemos, también desde fuera, nuestros actos en busca de nuevas consecuencias. A ver si, con paciencia y apoyo, este equipo nos ofrece algo distinto. ¿Tenemos algo que perder?