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Curvas

Por @rondoscutillas

Traza el CD Tenerife un camino plagado de dudas y certezas. A punto de llegar a la décima estación del campeonato, esa en la que los gurús suelen tomar el primer tiempo de referencia de esta maratón llamada Segunda, los blanquiazules siguen aún con sus opciones intactas más allá de que el rendimiento y, sobre todo la puntería, no han sido las más adecuadas.

Los números mantienen al Tenerife más vivo que su fútbol. Solo una competición tan igualada como ésta, justifica que un equipo como el de Martí, que suma ya cuatro jornadas sin ganar y en las que apenas ha sumado 3 de los 12 puntos posibles, siga a tiro de piedra del playoff. Ese pequeño milagro se sustenta en la mejora defensiva lograda, que ha posibilitado no encajar goles en cinco de los últimos seis partidos. Y también, por qué no decirlo, en el hecho de que los seis primeros clasificados de la Liga empataron, igual que los isleños, en la última jornada.

Aprendí con Rafa Benítez, en aquel mágico año del ascenso a Primera en el que hubo que luchar contra grandes como Sevilla, Betis o Atlético, que mantener tu portería a cero te ofrece siempre la posibilidad de ganar y multiplicar el botín obtenido. Las victorias, especialmente las que se logran fuera de casa, son el trampolín ideal para escalar hasta los puestos altos en jornadas como la del último fin de semana, en la que nadie fue capaz otra vez de vencer a domicilio. El Tenerife pudo hacerlo. Lo tuvo en su mano. Y a través de un recurso tan añorado el pasado curso como despilfarrado en el actual.

El Tenerife ha fallado los dos penaltis de los que ha dispuesto por ahora. Vitolo retiró su candidatura después de errar el que tiró en Elche. Entendió el canterano que era el turno de otros compañeros porque también había malogrado el último del que dispuso en el pasado ejercicio. Lanzar desde los 11 metros no es una faceta tan sencilla como parece y el Choco, que este año está especialmente peleado con la portería, quiso reconciliarse con el gol y el larguero hizo fracasar su intento. El hondureño ya ha dicho que lanzará el próximo que haya a favor del Tenerife, pero creo que esta responsabilidad debe recaer en alguien más capacitado.

Me pregunto por qué ninguno de los especialistas con los que cuenta el equipo a balón parado, como Aarón Ñíguez por ejemplo, entra en la rueda de posibles lanzadores de penaltis. Está claro que es imposible garantizar nada. Pero, por pura lógica, su mayor precisión a la hora de golpear el balón debería dar más opciones de que acabe en la red del rival que si lo hacen otros compañeros como los que han fallado hasta ahora.

Esta semana es especial para alguien al que aprecio desde mis orígenes en esta profesión. En estos tiempos en los que a los trabajadores del club los llaman mediocres, sin que sean futbolistas ni tengan responsabilidad en los resultados o el rendimiento del equipo, me alegra muchísimo que una persona que ha hecho sobrados méritos para ser feliz en su vida personal, se decida a dar el paso para serlo al lado de otra que, por fin, ha sabido cómo iluminar sus días después de algunos años difíciles y muy tristes. Felicidades a los dos.

Escribo esto antes de jugarse el partido de Valladolid y de saber si la Copa volverá o no a la isla. Sería bonito. Y también serviría para reforzar la confianza antes de recibir al Cádiz de Álvaro Cervera, quizá el equipo más incómodo para un Tenerife que sufre mucho cuando el rival sale a contrarrestarle. Agárrense, que este domingo en el Heliodoro vienen más curvas.