Por @beatrizpalmero
Inevitablamente, tras la presentación de las equipaciones del Fígaro Haris Tenerife salió de la memoria el recuerdo de Quico Cabrera. Y es que no cabía un alfiler en la camiseta del equipo debido al apoyo que está recibiendo por un trabajo bien hecho. Y si bien el frontal de la equipación la acapara el apoyo insitucional (Gobierno de Canarias, Cabildo y Ayuntamiento de La Laguna) la trasera, el pantalón y las mangas lucen multitud de apoyos privados que han vuelto a confiar en el voleibol de las islas además de Fígaro Peluqueros que le da nombre (La Cuadra del Palmero, Hatusa, CC Añaza, DeCasa, Kids&Nits, Mompy, La Escoba Mágica, EcoCan y tantos otros que me dejo).
Conté más de una decena de marcas que se han decidido a apoyar un proyecto que, en cierta medida, ha sabido recuperar la imagen del mítico Tenerife Marichal, hasta ahora el equipo femenino más laureado de nuestro país. Y recordé el mimo que ponía Quico Cabrera cuando ibas a grabar unas declaraciones en que se vieran bien hasta las mangas de la camiseta para que el patrocinador también se sintiera importante en un equipo que, pese a haber tocado la cima, seguía teniendo un indiscutible aire familiar que lo convertía en algo muy querido.
Sé que el voleibol español actual está lejos del que dominó el Club Voleibol Tenerife, y que el Fígaro Haris apenas acaba de empezar su propio camino. Pero, sin duda, Quico miraría con el mismo orgullo las cotas que ha alcanzado David Martín, que tuvo en su tío a su mejor maestro. Las blanquiazules debutan este año en Europa portando con dignidad el Teide y la Torre de la Concepción lagunera en su camiseta pero, sobre todo, enarbolando con orgullo la bandera de una afición que ha recuperado la ilusión, que se vuelve a sentir parte de un proyecto ambicioso pero sencillo a la vez generando esa atmósfera de cariño indisociable entre público y equipo, esa implicación mutua de unos para otros.
El Naturhouse vuelve a partir como favorito no sólo para la Supercopa que disputa el Fígaro este fin de semana por primera vez, sino también para Superliga y Copa. Pero sabe que enfrente va a tener un equipo que lo va a dejar todo en la cancha, y que ve su debut en Europa como un premio al esfuerzo continuado no sólo de sus jugadoras, sino de una directiva que, por encima de todo, ha tenido fe. Sintámonos orgullosos de nuevo del voleibol tinerfeño. Y no sólo por el Haris, sino por el Aguere, que continúa incansable su trabajo en la élite, por el Cuesta Piedra Santa Cruz y por el Arona Tenerife Sur. Porque nunca han dejado de creer que este deporte merecía la pena.