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Crítica y paciencia

por @juanjo_ramos

Puede que no enfrentarme cada día al micrófono, al directo radiofónico, me haga ver las cosas con mayor tranquilidad. Igual demasiada. Pero yo no veo una situación especialmente grave en el CD Tenerife. Me explicaré dejando constancia primero de lo que no va bien.

El equipo blanquiazul ha vuelto a empezar mal la competición. Está por debajo de las expectativas generadas, no ilusiona (aún) con sus resultados ni engancha (todavía) con su juego. A estas alturas, ocho jornadas después del arranque, Martí no tiene un once tipo. Ni siquiera un dibujo que prefiera. Y no vale el argumento de que sus futbolistas pueden adaptarse a jugar con dos o con tres en el medio. Porque para decir eso tendrían que hacerlo a un nivel altamente competitivo y sumando mucho más de lo que suman.

Este equipo compite porque cuenta con un vestuario comprometido, lleno de buena gente. Pero no es menos cierto que le falta calidad donde se decide si eres un candidato al ascenso o uno más de Segunda que gana y pierde partidos. Y el Tenerife, de momento, es uno más de esos que gana y pierde.

Sus opciones de convertirse en candidato pasan por una mejor gestión de los recursos por parte de Martí y un paso adelante en la autoexigencia de sus pupilos. El técnico tiene que exprimir a su plantilla y, como ya escribí la pasada semana, tomar algunas decisiones difíciles. Escrito está que la columna vertebral del conjunto tinerfeño va cumpliendo años, lo que (en algún caso) puede requerir una dosificación en busca de menos minutos (cantidad), pero más de calidad. No me refiero a que haya que enseñarles la puerta de salida. Son gente honrada y útil. Por mucho tiempo aún. Más bien se trata de ayudar a nuestros intocables (se han ganado el cartel con su aportación de estos años) a encontrar la mejor manera de ofrecer su mejor rendimiento.

Urge también la apuesta por una línea definida de juego. ¿A qué quiere jugar el Tenerife? Si es a tener el balón, llevar la iniciativa y practicar un juego combinativo, Martí está en el camino. Pero sabe que le queda algún movimiento por realizar aparte de lo que eligió el domingo pasado. Si lo que quiere, porque considera que se ajusta mejor a las prestaciones de su plantilla, es apretar arriba y jugar a contrarrestar, entonces que lo haga sin miedo al qué dirán.

Y el qué dirán importa en esta Isla, en la que si pierdes tienes que irte o ser destituido. Si juegas mal, estás acabado. Y si es al revés, hay que renovarte para toda la vida. Aquí funciona, hace tiempo, la ley del péndulo. O todo está exageradamente bien o todo está exageradamente mal.

Lo que pasa es que, en los últimos tiempos, hay gente interesada en poner énfasis en lo que sale mal. Y yo, reconociendo con estas líneas críticas, lo que se puede mejorar con el Tenerife, me permito terminar recordando que sigue a tres puntos de su objetivo: el play off.

P.D. 1: Destruyendo no se suma. Con paciencia tampoco. Pero no se resta.

P.D. 2: La táctica del poli bueno y el poli malo parece haber funcionado con Cristo González. Me alegro por el club y por el futbolista.