Redacción Deporpress | En el partido de Pamplona ocurrió un hecho singular que no se producía desde el 7 de mayo de 1988, en lo que a encuentros de Primera División se refiere. La UD Las Palmas fue defendida aquel día en el Insular por un portero grancanario (Manolo López) frente a un adversario que también tenía otro meta de la isla y formado en el club amarillo (Juan Antonio Pérez). El resultado, 0-2.
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